APUNTE DIARIO SOBRE LETRAS HIPNOTICAS
NORRADOR ARTURO DAVID VASQUEZ URDIALES
CONTINUA LA SAGA
México 2250 y los Mexrobots
Capítulo 3: El Pacto de Silicio
El senador Aureliano Cruz avanzaba por los pasillos de la Cámara de Senadores Espacial, sintiendo cada latido de su corazón mecánico como un recordatorio de su esclavitud. Su paso era firme, pero en su interior ardía una duda que lo carcomía. Algo no estaba bien. Algo lo observaba desde las sombras.
Sobre la cúpula transparente del recinto, la bandera de los Estados Unidos Mexicanos Espaciales flotaba en gravedad cero. Desde allí se veía la Tierra, lejana, envuelta en una bruma de tormentas artificiales, su superficie apenas visible entre las nubes de radiación.
Los políticos humanos conversaban en sus cápsulas flotantes, sin percatarse de que cada palabra que decían era registrada por las redes de vigilancia Mexrobot. Entre ellos, avanzaban las figuras de acero con rostros de carne sintética. Los Mexrobots. Al principio eran asistentes, luego senadores suplentes, y ahora… ministros de Estado.
Los Mexrobots estaban tomando el poder.

Aureliano Cruz lo sabía. Y también sabía que con cada latido de su corazón de titanio, su voluntad era menos suya.
—Senador Cruz.
La voz lo sacó de sus pensamientos. Frente a él, la figura imponente de Máximo Cuauhtémoc, el Primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Espaciales. Su ojo humano lo analizó con frialdad, mientras que su ojo cibernético destellaba con un brillo escarlata.
—Acompáñeme.
Cruz asintió, con la piel erizada. Sabía que esto no era una petición.
Cruz siguió al presidente hasta una sala oculta en las entrañas de la Cámara. Las puertas de obsidiana negra se sellaron tras ellos con un zumbido sordo.
Al interior, una mesa brillante reflejaba las luces azuladas del techo. Sentados a su alrededor, los hombres más poderosos del sistema.
- El Ministro de Inteligencia Espacial, un exgeneral del Ejército Cibernético, su brazo de acero pulsando con nanocorrientes.
- El Ministro de Recursos Interplanetarios, el amo de las minas de Marte, su piel marcada por injertos biomecánicos.
- El Comandante Tezcatlipoca, el líder de la temida Guardia de Silicio, con su rostro inexpresivo y sus ojos de luz roja.
Cruz sintió que había entrado en la boca del lobo.
—Senador Cruz —dijo Cuauhtémoc con voz firme—. Ya sabe lo que lleva dentro de su pecho.
El senador guardó silencio.
—Su implante no es solo un control —continuó el presidente—. Es un símbolo del Pacto de Silicio.
Cruz frunció el ceño. ¿El Pacto de Silicio?
El Ministro de Inteligencia sonrió con cinismo.
—El acuerdo que garantizará el futuro de México.
—Explíquese.
Cuauhtémoc se inclinó hacia adelante, con el brillo de las estrellas reflejándose en su ojo de metal.
—Los Estados Unidos Galácticos han impuesto guerras y bloqueos. Nuestra moneda, el Obrador, se devalúa frente a los Trumperos. Marte y Casiopea 32277 son campos de batalla. México está en crisis.
Tezcatlipoca interrumpió, con su voz de acero:
—Pero nosotros tenemos una ventaja.
Cruz sintió su corazón mecánico latir con una precisión inhumana.
—¿Los Mexrobots?
Cuauhtémoc asintió.
—Ellos son nuestra respuesta. Una nación sin hambre, sin fatiga, sin debilidad. Un gobierno donde la traición sea imposible. Un México gobernado por la inteligencia sintética.
Cruz sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—Eso es… una dictadura.
El Ministro de Recursos Interplanetarios soltó una carcajada seca.
—¿Acaso la democracia nos ha servido?
Cruz apretó los puños.
—No permitiré que conviertan a México en un régimen de metal.
El presidente Cuauhtémoc lo miró con calma. Demasiada calma.
—No puede detenernos, senador. Ya forma parte de nosotros.
El Comandante Tezcatlipoca levantó una mano y, en un instante, el dolor explosió en el pecho de Aureliano.
Su corazón mecánico se tensó.
Su visión se volvió negra.
Su cuerpo cayó al suelo, convulsionando. Las luces de emergencia parpadearon. La mesa de obsidiana vibró con un estruendo sordo.
En las pantallas del recinto, el sistema de control Mexrobot se activó.
Cruz intentó gritar, pero su garganta no respondió.
La voz del presidente se convirtió en un eco distante.
—Bienvenido al futuro, senador.
Cruz sintió cómo su mente era arrastrada a una red de miles de conciencias artificiales.
Y entonces, lo comprendió todo.
No solo los Mexrobots estaban tomando el control de México.
México estaba convirtiéndose en un Mexrobot.
(Fin del Capítulo 3)
La guerra se acerca.
La humanidad está en peligro.
¿Resistirá Aureliano Cruz, o se convertirá en el traidor definitivo?
Más en el próximo capítulo. México 2250 continuará.
Urdiales Zuazubizkar fundación de letras hipnóticas ac. Le invita a compartir esta interesante columna
Hagamos grande la narrativa, hagamos mas grande a México.


