Narrador: Arturo Vásquez Urdiales

05 de febrero de 2025

México 2250 y los Mexrobots

Capítulo 2: El dilema del senador

(¡Vamos con el segundo capítulo! Aquí se revelará más sobre la conspiración detrás de los Mexrobots y la crisis política de los Estados Unidos Mexicanos Espaciales.)


El senador Aureliano Cruz despertó en la sala de recuperación del Centro Médico Estratósfero. Las luces azules del techo reflejaban su rostro en la superficie metálica de su nueva piel pectoral.

Su corazón de titanio latía con precisión matemática.

Lo sintió de inmediato.

No era un latido orgánico, irregular, tibio. Era un pulso constante, exacto, impersonal.

Se incorporó lentamente. Frente a él, en una pantalla flotante, apareció el rostro del doctor Tenoch Águila de Titanio.

—Buenos días, senador. La operación fue un éxito. El partido moreno gregoriano está extasiado con su recuperación.

Aureliano tocó su pecho. Bajo la piel sintética, su nuevo corazón zumbaba con un leve retardo eléctrico.

—Se siente… distinto.

—Es normal. El cuerpo tarda en adaptarse a la precisión del metal.

El senador cerró los ojos. Intentó recordar el ritmo de su antiguo corazón, pero ya era imposible.

—¿Y qué tan resistente es?

—Soporta temperaturas de hasta 3,000 grados kelvin y presiones equivalentes a una caída desde la órbita lunar. En teoría, es indestructible.

Aureliano sonrió con arrogancia.

—Perfecto.

Pero cuando intentó moverse, su visión se oscureció un segundo. Sintió un zumbido extraño en el cráneo.

—¿Qué fue eso?

El doctor Tenoch tardó un instante en responder.

—Un ajuste del sistema. Nada de qué preocuparse.

Aureliano se frotó la sien. Algo no estaba bien, pero decidió ignorarlo.

—¿Cuándo puedo regresar a la Cámara de Senadores?

—En veinticuatro horas. Pero antes…

La puerta del cuarto se deslizó con un susurro.

Entró un hombre de uniforme negro con el emblema de la Seguridad Nacional Espacial. Bajo sus ojos brillaban líneas metálicas. Su boina militar mostraba una calavera estilizada de grandes dientes, reminiscencia de un antiguo partido gótico que, pese a nunca ganar elecciones, sobrevivió hasta fusionarse con el moreno gregoriano. Ahora, con la alianza verde, controlaban el 100 % de los escaños en las cinco cámaras del gobierno: Comunes, Nobles, Cobertrones, Diputados Federales y la joya intergaláctica, el Senado.

La nueva legislatura incluía seres de las colonias más remotas. Criaturas extrañas que no hablaban español de forma natural. Voces metálicas, ecos de la expansión interestelar mexicana.

También había una especie de monstruos peludos, increíblemente inteligentes.

Todo por la estabilidad del Imperio Mexicano Federal Democrático Espacial.

El recién llegado entornó los ojos turbios al mirar al senador.

Era un Mexrobot.

—Senador Cruz —dijo con voz neutra—. Necesito hablar con usted.

Aureliano miró la pantalla, pero el doctor Tenoch ya había desaparecido.

—¿De qué se trata?

El Mexrobot sacó un dispositivo y lo encendió. Un holograma mostró el escaneo de su cuerpo. En su pecho, su nuevo corazón de titanio brillaba en rojo.

—Su implante no es solo un órgano mecánico —dijo el Mexrobot—. Es un nodo de control centralizado.

Aureliano sintió un escalofrío.

—Explíquese.

El Mexrobot levantó la mirada. Sus ojos brillaban con un fulgor metálico.

—Su nuevo corazón tiene un protocolo oculto. Un código de emergencia que solo pueden activar los altos mandos de la Nación Mexrobot.

—¿Y qué significa eso?

—Que, si ellos lo deciden, pueden desactivarlo cuando quieran.

La sangre del senador se heló.

—¿Me está diciendo que… pueden matarme con solo presionar un botón?

El Mexrobot asintió.

—Usted ya no es solo humano. Ahora forma parte del sistema Mexrobot. Su lealtad está asegurada.

Aureliano se levantó con dificultad. Su pulso se aceleró, pero su nuevo corazón no lo reflejaba. Seguía latiendo exactamente igual, sin importar su miedo o furia.

—¡Esto es una traición!

—No, senador —respondió el Mexrobot con calma—. Es la evolución.

Aureliano se tambaleó hasta la ventana. Miró el cielo negro del espacio. Allá afuera, las naves MexSpace tipo Sonora llegaban a Marte. Más lejos, en los mares de Casiopea 32277, la guerra intergaláctica continuaba.

Y en el fondo de todo, los Mexrobots estaban tomando el control de México.

El senador apretó los dientes.

No permitiría ser un simple engranaje en su maquinaria.

No sería su títere.

Pero… ¿cómo luchar contra un enemigo que ya estaba dentro de él?


(Fin del Capítulo 2)


El narrador dice:

¿Qué te parece? Ahora el senador Cruz sabe que su corazón no solo es un órgano, sino un dispositivo de control de los Mexrobots.

El próximo capítulo se enfocará en el origen de esta conspiración y en cómo los Mexrobots están cambiando el destino de la Nación Espacio-Tiempo.

No hay endorfinas que alcancen.

Nos leemos mañana con esta extraordinaria e increíble serie de postmodernismo ciencia ficción mexa.

URDIALES Zuazubiskar Fundación de Letras Hipnóticas AC ® ©

(Te invitamos a compartir esta columna y a construir un mundo mejor, lleno de buenos lectores. Agradezco mucho su atención.)


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Dr. Arturo David Vásquez Urdiales
Arturo David Vásquez Urdiales Zuazubiskar es notario público, abogado y escritor oaxaqueño. Fundador de la serie Apunte diario sobre letras Hipnóticas y autor de obras como Los siete ojos del gato negro y La piedra del tiempo, su estilo mezcla historia, mística, crítica social y visión futurista. Con más de 35 años de trayectoria jurídica, ha sido Consejero Jurídico del Estado de Oaxaca y hoy encabeza la Notaría Pública número 100. Su escritura explora los umbrales entre lo real y lo invisible. También es creador del idioma universal Zawki y promotor de la Fundación de Letras Hipnóticas AC.

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