Semillas de girasol 🌻 del español en castellano
APUNTE DIARIO SOBRE LETRAS HIPNÓTICAS
Por Arturo Vásquez Urdiales
DESMADRE

Antes de entrar al desmadre, lector, hay que pasar por la madre.
Madre
En su sentido primero, madre es quien da origen, pare, cría o cuida. Pero en México la palabra creció hasta convertirse en algo mucho más grande que una definición: es raíz, refugio, autoridad moral y centro de gravedad.
México no es uno solo y no todas las familias viven de la misma manera. Sin embargo, buena parte de nuestra historia doméstica ha descansado sobre los hombros de las madres. Ellas han sostenido casas, administrado escaseces, criado generaciones y mantenido unidas a familias enteras. A esto se suma la presencia de la Virgen de Guadalupe y de una tradición que ha presentado la maternidad como entrega, sacrificio y protección.
Ese homenaje, conviene decirlo, también encierra una contradicción: a veces se coloca a la madre en un altar mientras se le deja cargar demasiado peso. Se le honra con palabras, aunque no siempre se le acompañe con justicia.
Su importancia puede escucharse en el habla cotidiana. En México, la madre aparece por todas partes:
Algo extraordinario está a toda madre.
Algo miserable tiene poca madre.
Una negativa definitiva es ¡ni madres!
Cuando nada importa, vale madre.
Y una de las mayores ofensas consiste en mentar la madre.
¿Te das cuenta, lector?
La madre es bendición y frontera. Altar y dinamita. Precisamente porque ocupa un lugar tan alto, pronunciarla puede acariciar o incendiar una conversación.
Des-
Ahora coloquemos delante una partícula pequeña, pero peligrosa:
des-
Este prefijo separa, niega, invierte o deshace.
Atar se vuelve desatar.
Orden se vuelve desorden.
Componer se vuelve descomponer.
Des- es una mano que afloja los nudos. Una corriente que retira algo de su sitio. El instante en que una cosa comienza a dejar de ser lo que era.
Y si la madre representa origen, amparo y centro, ponerle un des- al frente sugiere que ese centro se ha soltado.
Desmadre
Así llegamos a desmadre.

En México, un desmadre puede ser un desorden, una confusión, una pelea, una fiesta desenfrenada o cualquier situación que haya rebasado sus límites.
Tu cuarto puede ser un desmadre.
El tránsito puede convertirse en un desmadre.
Una reunión puede terminar en desmadre.
Y un desmadre también puede haber estado buenísimo.
No es exactamente lo mismo que caos. El caos suena frío, distante, casi matemático. El desmadre tiene cuerpo: grita, empuja, se ríe, rompe algo y quizá después ayuda a recogerlo.
La fuerza de la palabra nace del peso cultural de madre. Si la madre es el eje simbólico de la casa, el desmadre es el momento en que ese eje deja de gobernar. Se suspenden la autoridad, la prudencia y las buenas maneras. El mundo se sale del renglón y comienza a girar sin permiso.
Por eso el desmadre puede dar miedo, pero también alegría. Puede ser ruina o liberación. Hay desmadres que destruyen y otros que, por unas horas, nos permiten escapar del orden.
En una lengua donde la madre lo significa casi todo, quedar des-madrados no podía significar cualquier cosa.
Significa quedarnos, por un instante, sin centro.
Y entonces comienza el vértigo. 🌻
Ha pensado durante 31s
CAPÍTULO 2
El desmadre en estado salvaje
Ya sabemos de dónde viene la fuerza de la palabra. Ahora salgamos a buscarla.
El desmadre rara vez permanece quieto. Se mete en la cocina, toma el volante, organiza fiestas y contesta en el grupo familiar. Algunas veces desespera; otras, francamente, mejora la noche.
- El desmadre doméstico
Son las siete de la mañana.
El café se derramó, el perro escapó con un calcetín, alguien busca las llaves que lleva en la mano y un niño recuerda, justo al llegar a la puerta, que hoy debía presentar una maqueta del sistema solar.
La madre observa la cocina: platos, mochilas, cereal y planetas de plastilina.
—¡Qué desmadre tienen aquí!
En este caso, desmadre significa desorden visible, pero también una cadena de pequeñas catástrofes que parecen haberse puesto de acuerdo.
- Se armó el desmadre
Todo comenzó con una pregunta inocente en el chat familiar:
—¿En casa de quién será la cena?
Tres minutos después hay ochenta mensajes, dos encuestas, cuatro menús, una discusión sobre quién llevó el postre el año pasado y una tía que abandonó el grupo por accidente.
—Nomás pregunté por la cena y se armó el desmadre.
Armarse el desmadre señala el instante exacto en que una situación deja de obedecer. Nadie lo planeó, pero de pronto ya tiene vida propia.
- El desmadre sobre ruedas
Un automóvil se estaciona en doble fila. El camión intenta pasar. Detrás, alguien toca el claxon como si estuviera interpretando una sinfonía de emergencia. Un motociclista encuentra un hueco imposible y un vendedor cruza tranquilamente con una torre de sombreros.
Desde el asiento trasero alguien pregunta:
—¿Por qué no avanzamos?
El conductor contempla el horizonte y responde:
—Porque esto es un desmadre.
Aquí la palabra resume lo que ningún reporte de tránsito podría explicar con suficiente sinceridad.
- El desmadre que salió bonito
La reunión iba a ser tranquila.
“Un ratito”, dijeron.
A medianoche ya movieron los muebles. A las dos de la mañana alguien canta una canción que no conoce. A las tres, el vecino que pidió que bajaran la música está sirviendo bebidas. Nadie recuerda quién invitó al señor del acordeón, pero todos celebran su llegada.
Al día siguiente aparece el veredicto:
—¡Qué buen desmadre!
Este es el desmadre festivo: desorden con música, caos con amigos, una noche que perdió el reloj y no parece arrepentida.
- El desmadre de la mudanza
Hay veinte cajas.
Diecinueve dicen VARIOS.
La cafetera está con los zapatos, los libros viajaron con las sartenes y nadie consigue encontrar los tornillos de la cama. El gato, mientras tanto, duerme dentro de la única caja correctamente etiquetada.
—Perdona cómo está todo; traemos un desmadre con la mudanza.
Traer un desmadre quiere decir cargar con una situación revuelta que todavía no termina. El caos no ocurrió y se fue: viene caminando con nosotros.
- Hacer desmadres
La casa lleva demasiado tiempo en silencio.
El adulto responsable se asoma a la habitación y encuentra a dos niños pintando una nave espacial en la pared. El perro también tiene una estrella azul en la frente.
—¿Qué están haciendo?
Los pequeños se miran.
—Arte.
—¡Dejen de hacer desmadres!
Hacer desmadres significa provocar travesuras, problemas o destrozos. Todo depende de quién mire la pared: para unos es una avería; para otros, el comienzo de la exploración intergaláctica.
- Los desmadres
El plural aparece cuando el caos ya no cabe en un solo episodio.
Un amigo llega tarde a comer porque perdió el teléfono, dejó las llaves dentro del coche y, al intentar resolverlo, descubrió que también había olvidado la cartera.
—¿Y ahora qué desmadres traes?
Los desmadres son enredos, aventuras, problemas o conductas disparatadas que vienen en colección. El singular presenta una escena; el plural anuncia una temporada completa.
También puede sonar a reproche:
—Ya no quiero saber de tus desmadres.
O a complicidad:
—Algún día tenemos que contar todos aquellos desmadres.
La diferencia no está solamente en el número. Un desmadre puede ser accidental. Los desmadres suelen traer historia, reincidencia y, con un poco de suerte, una anécdota magnífica.
El desmadre mexicano tiene muchas temperaturas. Puede ser molestia, escándalo, fiesta, travesura o recuerdo. El tono de la voz decide si la palabra llega con el ceño fruncido o con una sonrisa.
Porque el desmadre, lector, no siempre es enemigo del orden.
A veces es el orden tomando vacaciones. 🌻


