Apunte diario sobre letras hipnóticas

Por Arturo Vásquez Urdiales

El día de ayer, en esta misma columna, hablamos de un caso contemporáneo de reencarnación en la India: Titus. Un caso fascinante, sí, pero sin duda eclipsado por uno que ha resonado durante décadas y sigue provocando asombro y controversia.

Hoy, a petición de nuestros lectores, nos sumergimos en uno de los casos más enigmáticos y debatidos de la India, un país impregnado de misticismo y espiritualidad: el de Shanti Devi, la niña que afirmó ser la reencarnación de una mujer llamada Lugdi Devi, cuya historia fue investigada, nada más y nada menos, que por Mahatma Gandhi.

La pequeña Shanti y los ecos de una vida pasada

Shanti Devi nació en Delhi el 11 de diciembre de 1926. Desde una edad inusualmente temprana, alrededor de los cuatro años, comenzó a relatar experiencias que no podían pertenecer a la vida de una niña de esa edad. Sus padres, atónitos, la escuchaban describir, con una precisión espeluznante, los detalles de una vida que no podía haber sido la suya. Hablaba de otra ciudad, de otra casa, de un marido llamado Kedar Nath. Contaba cómo había vivido en Mathura, a más de 145 kilómetros de Delhi, y recordaba aspectos tan íntimos y específicos que sus padres, al principio incrédulos, comenzaron a preguntarse si su hija realmente había vivido antes.

Shanti narraba que, en esa vida anterior, había sido una mujer llamada Lugdi Devi, que murió en 1925, apenas un año antes de su nacimiento. Detallaba con asombrosa exactitud la apariencia física de Kedar Nath, su supuesto esposo en aquella otra vida, hasta el punto de describir una verruga en su mejilla izquierda. Incluso situó la tienda de su marido frente al templo Dwarkadhish, en Mathura, un dato que no tenía cómo conocer, pero que más tarde sería verificado.

A los seis años, incapaz de soportar el distanciamiento de su “hogar” en Mathura, Shanti intentó escapar de su casa para reencontrarse con su familia pasada. Esta obsesión no era una fantasía infantil; era la manifestación de una memoria vívida, una memoria que desafiaba todo lo que sus padres y maestros creían sobre la vida y la muerte. Sus profesores se sorprendieron aún más cuando la pequeña comenzó a hablar en el dialecto local de Mathura, un dialecto que jamás le habían enseñado.

La investigación de Gandhi y la verificación de una vida pasada

Cuando las historias de Shanti Devi llegaron a oídos de Mahatma Gandhi, el gran líder espiritual de la India no pudo ignorarlas. Decidió formar una comisión investigadora para estudiar el caso. Gandhi, con su mente abierta pero rigurosa, no estaba dispuesto a aceptar afirmaciones extraordinarias sin una verificación exhaustiva. Por ello, en 1935, el grupo de investigación viajó con Shanti a Mathura para verificar lo que la niña había estado diciendo desde sus primeros recuerdos.

Lo que ocurrió en Mathura dejó a todos perplejos. Sin ninguna instrucción ni guía, la pequeña Shanti fue directamente a la que había sido la casa de Lugdi Devi. Reconoció a los familiares de su supuesta vida pasada, entre ellos a su “antiguo” abuelo. Pero lo más inquietante fue la precisión con la que recordó detalles profundamente íntimos de la vida de Lugdi y Kedar Nath, detalles que no podrían haber sido conocidos por una niña. Por ejemplo, mencionó promesas que Kedar Nath había hecho en el lecho de muerte de Lugdi, promesas que ni siquiera la mayoría de los familiares conocían.

El informe que resultó de esta investigación, publicado en 1936, apoyaba la hipótesis de que Shanti Devi era la reencarnación de Lugdi Devi. El informe se convirtió en un hito, pues no solo contaba con el respaldo de una comisión seria, sino que también tenía el aval moral del propio Gandhi. Para muchos, este caso fue la prueba más convincente de la existencia de la reencarnación.

El debate continúa: ¿Memoria o misticismo?

A pesar de las conclusiones de la comisión de Gandhi, no todos estuvieron de acuerdo. El investigador Bal Chand Nahata, entre otros, publicó sus propias dudas, sugiriendo que la historia de Shanti podría haber sido fabricada o influenciada por su entorno. Nahata argumentó que los recuerdos de la niña no eran pruebas suficientes para afirmar algo tan monumental como la reencarnación, y que podían haber sido el resultado de la imaginación o la sugestión.

La controversia no detuvo a los curiosos ni a los científicos, entre ellos el psiquiatra Ian Stevenson, quien dedicó gran parte de su carrera a estudiar casos como el de Shanti. Stevenson entrevistó a Shanti varias veces, y sus conclusiones, aunque cautelosas, no descartaron del todo la posibilidad de que la memoria de una vida pasada pudiera existir. Stevenson destacó que Shanti no solo recordaba detalles de su vida como Lugdi, sino que describió experiencias cercanas a la muerte, añadiendo capas aún más complejas a su ya enigmática historia.

El legado de Shanti Devi

Shanti Devi falleció el 27 de diciembre de 1987, pero su historia sigue viva, cautivando a quienes buscan respuestas sobre el misterio de la vida y la muerte. ¿Era Shanti realmente la reencarnación de Lugdi Devi? Para algunos, su historia es una prueba innegable de que la vida no termina con la muerte. Para otros, es un ejemplo de cómo la mente humana puede crear narrativas poderosas y convincentes a partir de recuerdos fragmentados y circunstancias extraordinarias.

Lo cierto es que su caso ha influido en la investigación sobre la reencarnación durante décadas. Su historia ha sido documentada en libros, artículos y documentales, y sigue siendo objeto de debate entre científicos y místicos por igual. La fascinación por la reencarnación, la posibilidad de que nuestros recuerdos trasciendan la muerte, continúa siendo uno de los enigmas más profundos y desafiantes para la ciencia moderna.

La historia de Shanti Devi nos recuerda que, aunque podamos vivir en un mundo dominado por la razón y la ciencia, siempre habrá espacio para lo inexplicable, lo místico y lo insondable. Y quizás, como muchos han sugerido, la verdadera lección de Shanti Devi no esté en si fue o no la reencarnación de Lugdi Devi, sino en la pregunta más grande que su caso plantea: ¿Qué sabemos realmente sobre el alma y el ciclo eterno de la vida?

Amable lector.

Esta columna busca abrir nuestras mentes a las dimensiones que aún no comprendemos, dejando espacio para la duda, la fe y la posibilidad de que, más allá de este mundo físico, existan respuestas que aún están por ser descubiertas.

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Querido lector, le invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores y mejores seres humanos vivos, bendiciones mil infinitas, gracias.

Arturo Vásquez Urdiales.

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