Apunte diario sobre letras Hipnóticas
por Arturo Vásquez Urdiales
“Felicior Augusto, melior Traiano”.
Trajano: el emperador que vino de Hispania
Contexto histórico
Roma dominaba el mundo, pero el siglo I d.C. había dejado heridas: dinastías sangrientas (Julio-Claudia, Flavios) y un Senado receloso. En el 96, Domiciano es asesinado. El viejo Nerva toma el poder, iniciando la dinastía Antonina (96-192), los “cinco buenos emperadores”. El problema: Nerva no controla al ejército. Su solución: adoptar como hijo y sucesor a un general popular, nacido no en Italia, sino en una provincia: Hispania Ulterior. Así nace el Principado de Trajano (98-117), el primer optimus princeps de origen provincial.
Ascendencia y descendencia
· Origen: Marco Ulpio Trajano nace en Itálica (actual Santiponce, Sevilla) hacia el 53 d.C. Su familia, de estirpe itálica y rango senatorial, llevaba generaciones asentadas en Hispania.
· Padre: Marco Ulpio Trajano el Viejo, destacado general y primer cónsul de la familia.
· Hijos: Casado con Pompeya Plotina (mujer culta y sin escándalos), no tuvo descendencia biológica. Para garantizar la sucesión, adopta a un primo lejano: Publio Elio Adriano, otro hispano (nacido también en Itálica), quien le sucederá como Adriano.
· Curiosidad dinástica: Trajano eleva a su hermana Ulpia Marciana y a su sobrina Matidia al rango de Augustae, creando una línea femenina de prestigio.
Su obra
· Militar: Conquista Dacia (actual Rumanía) tras dos duras guerras (101-102 y 105-106). El botín es fabuloso: oro de las minas de Transilvania y 50.000 prisioneros. La Columna de Trajano (foro homónimo) narra la campaña en relieve. Anexiona Arabia Pétrea (106) y conquista Partia (113-117), llegando hasta el golfo Pérsico. El Imperio alcanza su máxima extensión.
· Cultural y civil: Foro de Trajano, el mayor de Roma; los Mercados de Trajano (genial complejo comercial de ladrillo y hormigón); restaura el puerto de Ostia y construye vías, puentes (el de Alcántara, en Hispania, o el Danubio de Apolodoro). Impulsa la Biblioteca de Roma (la Bibliotheca Ulpia).
· Social: Instaura el alimenta, un sistema de préstamos estatales a agricultores para sostener la crianza de niños pobres. Alivia los impuestos y frena el terrorismo judicial (acusaciones falsas de traición).
¿Por qué es tan importante?
· Primer emperador no itálico: Abre la élite romana a los provinciales, reflejando la evolución del Imperio.
· Modelo de optimus princeps: Para la historiografía (y para Plinio el Joven en su Panegírico), encarna al gobernante virtuoso: justo, valiente, piadoso y tolerante con el Senado.
· Expansión máxima: Nadie más llevó las águilas romanas tan al este (Armenia, Mesopotamia) ni al norte (Dacia). La frase “Imperium sine fine” (dominio sin fin) se cumple bajo él.
· Legado urbanístico: Su foro y mercados siguen siendo maravillas de la ingeniería romana. La Columna de Trajano inspirará columnas conmemorativas hasta Napoleón.
· Fama póstuma: En el Medievo, se dice que el papa Gregorio I (o una leyenda) lloró por el alma de Trajano, pagano justo, y Dios se la perdonó. Dante lo coloca en el Cielo (Paraíso, Canto XX) entre los espíritus justos.
Vida y obra (síntesis cronológica)
· 53 d.C. – Nace en Itálica.
· 75-89 – Carrera militar: tribuno, legado, comandante en Siria y Germania.
· 97 – Nerva lo adopta, cediendo al ejército.
· 98 – Muere Nerva; Trajano entra en Roma a pie, humilde, jurando respetar al Senado.
· 101-106 – Guerras dacias. Construye la Columna.
· 106 – Conquista Arabia Pétrea.
· 113-117 – Campaña parta: saquea Ctesifonte (capital parta), pero la rebelión judía (117) y su salud lo frenan.
· 8 de agosto de 117 – Muere en Selinunte (Cilicia, hoy Turquía). Sus cenizas reposan en la base de la Columna de Trajano, en Roma.
· Legado póstumo – Adriano lo diviniza. Cada nuevo emperador recibe el deseo “Felicior Augusto, melior Traiano” (“más afortunado que Augusto, mejor que Trajano”).

Trajano, el hispano que supo domeñar la espada y la toga. Su imperio no fue solo de mármol y sangre; fue de leyes, caminos y memoria. Por eso, en las letras hipnóticas de la historia, su nombre resuena como un puente tendido entre provincias y poder: el primer provincial que gobernó el mundo.
“Felicior Augusto, melior Traiano”
Apunte diario sobre letras Hipnóticas – Capítulo 2
por Arturo Vásquez Urdiales
Trajano ante los déspotas modernos: una lección desde el mármol
Después de pasear por el foro y la columna del optimus princeps, conviene detenerse frente al espejo de nuestro tiempo. Porque si Trajano volviera —no como estatua, sino como fantasma crítico—, ¿qué les diría a los tiranuelos de izquierda y derecha que hoy gobiernan con puño de acero y corazón de ratón? Y en particular, ¿qué le espetaría a nuestra mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, con esa mezcla de severidad romana y honestidad tosca?

- Lo que Trajano enseñaría a cualquier déspota moderno (de cualquier bando)
· “El poder no es para aplastar, sino para construir puentes.”
El dictador actual cree que gobernar es humillar al adversario, silenciar al periodista, militarizar la vida cotidiana. Trajano, que era general, nunca convirtió Roma en un cuartel. Gobernó con el Senado, no contra él. Escuchaba críticas. Modernos izquierdistas (Ortega, Maduro, López Obrador en su momento) o derechistas (Bolsonaro, Milei, Orbán) confunden la manía persecutoria con la firmeza. Trajano les diría: “Un emperador que teme ser juzgado ya es un reo”.
· “La grandeza se mide en obras, no en consignas.”
No hay Columna de Trajano levantada con eslóganes. Hay acueductos, bibliotecas, sistemas de asistencia infantil (alimenta). El dictador moderno adora los mítines y las plazas llenas de pancartas; Trajano prefería los mercados (sus Mercados Trajaneos aún se alquilan en Roma). Lección: gobierna para los descalzos, no para tus fotógrafos.
· “Si robas, el imperio se pudre desde adentro.”
Trajano no fue un santo: financió guerras con botín. Pero no saqueó las arcas para lujos personales ni enriqueció a una casta. La corrupción sistémica de nuestros “líderes” (sean de Morena, de Vox, del Peronismo o de cualquier sigla) le parecería una enfermedad selfi. Diría: “Un dictador que roba demuestra que no se cree ni su propio poder”.
· “El pueblo no necesita salvadores, sino calles seguras y justicia.”
Trajano no instauró el culto a su personalidad. Las monedas lo llamaban Optimus Princeps por mérito, no por decreto. Los déspotas actuales se erigen en “mesías” (Chávez, Trump, AMLO). Trajano, en cambio, decía que el cargo era un servicio, no una cruzada. Y cuando los jueces abusaban del delito de maiestas (traición), los frenó.
- Lo que Trajano le gritaría a Claudia Sheinbaum desde la Columna
Ahora, sin titubeos, imaginemos al emperador hispano frente a la presidenta de México. Ella, científica y de izquierda institucional; él, militar y pragmático. Intercambio incómodo pero sano:
· Sobre el uso de la fuerza pública:
“Señora Sheinbaum, usted recibió un país herido por la violencia. Pero si su respuesta es más policía sin rendición de cuentas y militarización de la Guardia Nacional sin control civil, está construyendo un estado policial, no un estado de derecho. Yo pacifiqué Dacia con legiones, pero dejé que los tribunales locales juzgaran a los vencidos. En México, las desapariciones forzadas y los enfrentamientos entre cárteles y soldados son su guerra de Dacia, pero sin la Columna.”
· Sobre el culto a la herencia política:
“Usted llegó prometiendo continuar el legado de López Obrador. Yo fui hijo adoptivo de Nerva, pero no me pasé cuatro años llorando su retrato. Gobernar es superar al maestro, no momificarlo. El pueblo mexicano necesita que usted deje de ser ‘la candidata del pueblo bueno’ y empiece a ser la administradora que enfrente los monopolios, la pobreza energética y la educación precaria. Sin tanto discurso maniqueo: ‘los buenos contra los malos’. Eso es de catecismo, no de Imperio.”
· Sobre el manejo de la crítica y la prensa:
“Espero que no repita las mañaneras con insultos a periodistas. Yo escuché a Plinio el Joven cuando me dedicó un panegírico con críticas veladas. No silencié a nadie. Usted parece creer que toda discrepancia es ‘golpista’ o ‘fifí’. Grave error: la prensa incómoda es su mejor centinela. Si la ahoga, pronto se encontrará sola con los mismos que hoy la aplauden.”
· Sobre la corrupción en su propio círculo:
“Sé que hay obras de su gobierno, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas. Pero no me venga con que todo es transparente. Mire el sobrecosto, mire las concesiones a amigos. Yo crucé el Danubio con el arquitecto Apolodoro, pero jamás le regalé un contrato inflado. Una obra faraónica sin rendición de cuentas es un monumento a la corrupción, no a la grandeza. Lección: no use la pobreza del pueblo para excusar la opacidad.”
· Crítica dura pero sana (el final del emperador):
“Señora presidenta: sus adversarios la temen, sus partidarios la idolatran. Pero yo pregunto: ¿los niños comen? ¿los enfermos tienen medicina? ¿los jueces son independientes? Si falla en lo básico, ¿qué importa su ideología? Usted es inteligente, lo sé. Use esa inteligencia para gobernar como Trajano, no como una comisaria política. Deje de creer que el poder es una trinchera. Si no, terminará como Nerón, no como el optimus princeps. Y yo, desde el mármol, no la podré salvar.”

Reflexión final del cronista
Trajano no fue perfecto: exterminó dacios, esclavizó prisioneros. Pero en medio de la ferocidad romana, sembró una semilla olvidada por los déspotas modernos: la obra pública sin sectarismo, la justicia que no pregunta tu credo, el respeto a la ley aunque duela. Si Sheinbaum —y cualquier mandatario de izquierda o derecha— entendiera esto, quizá dejaría de ser un simple político para convertirse en una estadista. Pero el poder, como el vino hispano, embriaga rápido. Y Trajano, ay, ya no está aquí para enderezar las columnas caídas.
Hasta el próximo apunte.
Arturo Vásquez Urdiales
(desde una taberna frente al Foro, imaginando a Trajano con botas militares y una crítica en la mano)
Muchas gracias por su lectura ✓


