Apunte diario sobre Letras Hipnóticas.

El doble latido de la enfermería

Por Arturo Vásquez Urdiales

Hay oficios que no caben en una sola fecha.

Hay vocaciones que desbordan el calendario.

La enfermería es una de ellas.

En México, el cuidado tiene dos días y una sola esencia.

Dos fechas que no se contradicen, sino que se explican entre sí, como la memoria y el porvenir.

El 6 de enero, Día de Reyes, nació entre pasillos hospitalarios una idea profundamente humana: llamar a la enfermería el regalo más grande para el paciente.

Corría el año de 1931 cuando un médico, más atento al alma que al protocolo, comprendió que no hay oro más valioso que una mano que sostiene, ni incienso más puro que una presencia que acompaña, ni mirra más eficaz que una palabra dicha a tiempo.

Desde entonces, el seis de enero quedó sembrado en la tradición mexicana como un día de gratitud íntima, un homenaje sin reflectores, casi doméstico, profundamente nuestro.

Décadas después, el mundo entero volvió la mirada hacia la raíz universal del cuidado y señaló el 12 de mayo, fecha que recuerda a quien convirtió la compasión en método y el desvelo en ciencia.

México, en un gesto de armonía y diálogo global, adoptó esta fecha como conmemoración oficial, alineándose con la voz internacional que reconoce a la enfermería como pilar de la salud pública y de la dignidad humana.

Así, hoy convivimos con dos tiempos.

El 6 de enero, que pertenece a la tradición viva, a la memoria hospitalaria, al agradecimiento espontáneo.

Y el 12 de mayo, que representa el reconocimiento institucional, académico y mundial.

No hay ruptura.
Hay continuidad.

Porque la enfermería no trabaja por decreto ni descansa en efemérides.
Trabaja en el turno nocturno.
En la sala de urgencias.
En la habitación donde el miedo se disfraza de silencio.

Honrar hoy a la enfermera y al enfermero no es adelantar una fecha ni retrasar otra.
Es comprender que el cuidado verdadero no espera su día.

Hoy se honra porque se recuerda.
Hoy se recuerda porque se agradece.
Y se agradece porque, sin ese oficio silencioso, la vida no llegaría completa a la mañana.

En México, la enfermería tiene dos fechas.
Pero tiene una sola vocación:
cuidar cuando nadie más puede,
sostener cuando todo tiembla,
permanecer cuando otros se van.

Y eso —como los grandes regalos—
no necesita envoltura
ni permiso del calendario.


Fundación de letras hipnóticas AC

Quienes le invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos Lectores; agradezco mucho su atención.

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