Apunte diario sobre Letras Hipnóticas.

6 de enero — Los reyes y el tiempo.

Por Arturo Vásquez Urdiales

Mañana es 6 de enero y el calendario vuelve a abrir una puerta antigua. No es una fecha: es una procesión del tiempo. Tres figuras avanzan todavía por el desierto del mundo, siguiendo una luz que no envejece.

I. La historia primera: el viaje

La Escritura dice que venían de Oriente. No eran reyes en el sentido del trono, sino sabios del cielo: astrónomos, lectores de signos, hombres que sabían que el universo escribe cartas con estrellas. Vieron una señal —una estrella distinta— y entendieron que algo había nacido que merecía ser buscado.

Caminaron.
Eso es lo primero.

Caminaron con oro, incienso y mirra: riqueza, oración y herida. Regalos que no eran para un niño, sino para el destino que ese niño cargaba. El oro para el rey que sería; el incienso para el Dios que ya era; la mirra para el hombre que habría de sufrir.

Y al llegar no encontraron un palacio, sino una casa humilde. Ahí ocurrió la verdadera epifanía: Dios no estaba en el poder, sino en la fragilidad. Se inclinaron. No ante un imperio, sino ante una promesa.

Luego regresaron por otro camino. La Biblia es precisa en eso. Quien ve la luz, no vuelve igual.

II. La historia segunda: la conversión

Siglos después, otros hombres cruzaron mares con cruces, espadas y lenguas nuevas. La colonia española trajo consigo una tarea doble: dominio y evangelio. La historia es compleja, a veces dolorosa, nunca simple.

Los misioneros —franciscanos, dominicos, agustinos— entendieron pronto que no bastaba imponer. Había que traducir el cielo. Así, el Niño Dios se volvió cercano, los Reyes Magos encontraron eco en pueblos que ya sabían leer el firmamento, y la Epifanía se mezcló con antiguas celebraciones solares.

La Rosca nació como símbolo: un pan circular, sin principio ni fin, imagen del tiempo divino. El niño escondido dentro no era un juego: era una enseñanza. Dios se oculta en lo cotidiano. Y quien lo encuentra, asume una responsabilidad: compartir, cuidar, dar de comer.

La conversión no fue sólo religiosa. Fue cultural. México aprendió a celebrar creyendo, a creer celebrando.

III. México, 2026: los nuevos reyes

Hoy, en 2026, los Reyes ya no llegan en camello. Llegan en camionetas, en motocicletas, a pie, a veces no llegan. Hay niñas y niños que reciben regalos y otros que reciben silencio. Hay mesas llenas y mesas que esperan.

La estrella ahora parpadea entre pantallas, noticias, urgencias. Herodes ya no es un rey antiguo: es la indiferencia, la desigualdad normalizada, la prisa que no mira.

Y sin embargo, algo persiste. Cada 6 de enero, México vuelve a partir el pan. Vuelve a creer —aunque sea un poco— que la alegría puede repartirse. Que el asombro todavía es posible. Que el futuro cabe en manos pequeñas.

IV. Reflexión hipnótica

Tal vez los Reyes no eran tres.
Tal vez siguen siendo muchos.

Cada persona que camina hacia el otro con un regalo que no compra —tiempo, cuidado, escucha— repite el viaje. Cada acto de justicia pequeña en un mundo cansado es una estrella encendida a mano.

Letras Hipnóticas no mira el pasado con nostalgia, sino con responsabilidad. La Epifanía no ocurrió: ocurre. Cada vez que elegimos otro camino. Cada vez que entendemos que la luz no nos pertenece, sólo nos guía.

Que mañana, al partir la rosca, recordemos esto:
el niño sigue escondido,
el desierto sigue afuera,
y el viaje —siempre— apenas comienza.

Estimada y estimado lector.

Al tiempo de agradecer su lectura, hemos de merecer de ustedes un gran servicio, atentos a nuestra vocación.

Compartamos esta columna en la inteligencia de desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores, agradezco mucho su atención.

Urdiales fundación de letras hipnóticas AC ©️®️

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Dr. Arturo David Vásquez Urdiales
Arturo David Vásquez Urdiales Zuazubiskar es notario público, abogado y escritor oaxaqueño. Fundador de la serie Apunte diario sobre letras Hipnóticas y autor de obras como Los siete ojos del gato negro y La piedra del tiempo, su estilo mezcla historia, mística, crítica social y visión futurista. Con más de 35 años de trayectoria jurídica, ha sido Consejero Jurídico del Estado de Oaxaca y hoy encabeza la Notaría Pública número 100. Su escritura explora los umbrales entre lo real y lo invisible. También es creador del idioma universal Zawki y promotor de la Fundación de Letras Hipnóticas AC.

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