Por Arturo Vásquez Urdiales
19 de octubre de 2024
A mí madre Oralia Urdiales, por dónde quiera que esté, el dia de su cumple. Felicidades querida mamasita.
En la vasta geografía espiritual y cultural de las tribus nativas americanas, la figura de la mujer Cherokee sobresale como un emblema de poder y equilibrio.
En un mundo donde la justicia femenina era pilar de la sociedad, las mujeres de la nación Cherokee podían elegir su destino con una libertad inusitada para su época.
Entre la vida de guerrera y la de esposa, ellas decidían con una fuerza interior que emanaba del respeto de su comunidad.
Para quienes optaban por el matrimonio, las reglas eran claras y honradas: era la mujer quien elegía a su compañero. Podía probarlo como se prueba la madera antes de construir una casa; convivían un tiempo, y si el hombre “daba el ancho” como proveedor, la unión se sellaba. Si no, la solución era simple, pero contundente: las pertenencias del hombre aparecían en la entrada de su hogar, y el divorcio se hacía efectivo sin necesidad de explicaciones. En este acto, ellas conservaban su honor intacto, porque las decisiones femeninas no se tomaban a la ligera. Eran justas, sensatas e inteligentes, valores esenciales en la cosmovisión Cherokee.
El peso de la familia y el poder femenino
El respeto por las mujeres Cherokees era palpable en todos los aspectos de la vida. Ellas encabezaban la familia, la unidad social más importante. Su rol de “ama de casa” no era visto como una carga, sino como un título que conllevaba poder económico, social y político. En los consejos de guerra, cuando los líderes masculinos no lograban un consenso, un grupo selecto de mujeres sabias tomaba la decisión final, sellando así el destino de la comunidad.
Este consejo de mujeres no era una casualidad histórica. Era el reflejo de una sociedad que valoraba el juicio femenino en su justa medida. Solo las más sabias, aquellas cuya conexión con la Madre Tierra se mantenía firme e inquebrantable, ocupaban ese lugar. Para las mujeres Cherokee, el honor lo era todo. La comunidad confiaba en su capacidad para equilibrar la vida entre el hogar, la guerra y el espíritu.
Los Cherokee: sus raíces y su destino.

Los Cherokee pertenecen a la familia lingüística iroquesa, un vínculo que los une genéticamente con otras tribus de la región de los Grandes Lagos. Su ADN lleva trazas de una migración temprana hacia el sureste de lo que hoy es Estados Unidos, donde establecieron sus territorios en lo que hoy corresponde a Georgia, Carolina del Norte y del Sur, Tennessee y Alabama.
Durante siglos, estos pueblos florecieron en la fértil tierra de los Apalaches, desarrollando una cultura rica en agricultura, caza y una estructura social única. Pero con la llegada de los colonizadores europeos, su historia tomó un giro trágico. En 1838, bajo las órdenes del presidente Andrew Jackson, los Cherokee fueron expulsados de sus tierras en lo que se conoció como el “Sendero de Lágrimas”, una marcha forzada hacia el oeste que cobró la vida de miles.
Hoy en día, la nación Cherokee ha logrado conservar su cultura y lengua, aunque dispersa y fragmentada. Sus territorios ancestrales fueron absorbidos por la expansión colonial, pero su legado sigue vivo en las comunidades que luchan por mantener sus tradiciones.
Sabiduría ancestral: 5 frases Cherokee para recordar:
Para cerrar este recorrido por la vida de las mujeres Cherokee, es esencial recordar algunas de las frases que resuenan con la sabiduría de este pueblo:
- * “La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra.”*
Esta frase refleja la profunda conexión que las mujeres Cherokee tenían con la naturaleza, una relación que guiaba cada una de sus decisiones. - * “Escucha la voz de los ríos si quieres aprender los secretos del espíritu.”*
Las mujeres sabias de la tribu siempre hablaban de la importancia de escuchar a la naturaleza, que era su más fiel consejera. - * “El amor no es algo que se busca, es algo que se construye.”*
Esta enseñanza reflejaba su enfoque hacia las relaciones, donde el matrimonio era visto como un trabajo en constante evolución. - * “No hay que tener miedo de andar despacio, solo de detenerse.”*
En la toma de decisiones, las mujeres Cherokee sabían que la paciencia era clave, y que no había nada más valioso que una decisión tomada con el corazón sereno. - * “El honor no se quita, se abandona.”*
En la sociedad Cherokee, el honor era la esencia de la persona, y perderlo significaba perder la conexión con lo divino y lo terrenal.
Las mujeres Cherokee, sabias, justas y guerreras de espíritu, nos enseñan que la verdadera fuerza no reside en la espada ni en la riqueza, sino en la capacidad de gobernar el propio destino con dignidad y sabiduría.
URDIALES Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC ®©
Queridos 3 lectores feliz sábado, les invitamos a leer esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores; agradezco mucho su atención.
Muchas gracias: Arturo.


