Manuel el cuchillero que terminó en fantasma: El Fantasma por decreto (Spanish Edition)
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Apunte diario sobre letras hipnóticas

Manuel el cuchillero que terminó en fantasma

Un libro de Arturo David Vasquez Urdiales

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El siguiente de una larga saga de historias y leyendas mitad urbanas, mitad de nuestra tierra, de la tierra para la tierra.

También se hablan de leyendas de la vieja Antequera.

Un símbolo, sin lugar a dudas, de lo mucho que hay que escribir sobre México, sus Estados y sus historias ✓

Le invito a leerlo.

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Resumen del libro.

Hay autores que escriben con tinta, otros con furia. Arturo David Vásquez Urdiales escribe con algo más antiguo: con memoria.

Pero no la memoria entendida como archivo, sino como herida: esa que no cierra porque fue escrita sobre piedra, sobre decreto, sobre leyenda, sobre carne.

*“El cuchillero” no es una simple novela corta ni una leyenda recontada. Es un acto de reparación simbólica y de justicia poética. Como se ha repetido en múltiples entregas de la columna *Apunte diario sobre Letras Hipnóticas,* la literatura tiene aún un deber con los barrios, con los pueblos, con los silencios. Esta obra lo cumple.

Desde el primer párrafo, la atmósfera es oaxaqueña pero universal. El lector huele la humedad de las calles de Jalatlaco cuando aún era pueblo, antes de ser trampa turística o galería urbana. Aquí caminan los cuchilleros como caminan los antiguos jueces: con su instrumento de juicio al cinto.

No son criminales: son hombres del mito, sacerdotes de otra justicia.

Y eso lo sabe el autor, notario y jurista, que no viene a juzgarlos, sino a hacerles sitio en el códice sagrado de la narrativa mexicana.

En sus Letras Hipnóticas, el doctor Vásquez Urdiales ha dicho que “hay relatos que no se escriben con palabras sino con miedo; y otros con orgullo o con rabia contenida”.

Este libro tiene de los tres. El miedo ancestral que infundía la figura del cuchillero. El orgullo de una comunidad que sabía que también la violencia puede tener códigos. Y la rabia contenida de saber que la historia oficial no suele escribir estos nombres.

Pero “El cuchillero” no es nostalgia ni revancha. Es más bien un canto antiguo, entonado con herramientas modernas. El lenguaje es preciso, filoso, cargado de simbolismo. Los diálogos parecen oírse en la mente como si alguien los estuviera contando en una tertulia nocturna, junto a una vela, bajo un cielo oaxaqueño prehispánico que aún murmura cosas al oído del escritor.

Como en tantas columnas de Letras Hipnóticas, hay aquí también una crítica al olvido. A la falta de raíces. A la transformación de la ley en simulacro. A la pérdida de la justicia mítica que alguna vez gobernó los pueblos antes de que llegara la burocracia y lo arrasara todo con sellos oficiales.

No es casual que el autor haya escrito también Las leyes del poder para gobernar en un México sin ley. Lo que allí expone como tesis, aquí lo revela como parábola.

Porque “El cuchillero” es, ante todo, una parábola del poder, del límite, de la justicia inmediata. No la del papel sellado ni la del expediente numerado. Sino la que arde en los ojos de quien ha visto morir a un hermano sin que nadie haga nada.

Este libro, sin decirlo, habla del México de hoy. De los barrios que han olvidado sus reglas antiguas. De las ciudades que prefieren el algoritmo a la asamblea. De las leyes que castigan a quien se defiende y premian a quien traiciona.

Pero también habla de algo más hondo: del espíritu de los pueblos. De esa fuerza soterrada que vuelve a surgir en los relatos que se niegan a morir. Como los que Arturo David ha ido rescatando cada mañana en sus columnas hipnóticas, como este mismo, que llega ahora encuadernado y afilado, como los cuchillos que ya no se usan… pero que nadie se atreve a tirar.

No es exagerado decirlo: este libro debería leerse en voz alta en las plazas. Debería ser mural y canción, y quizás hasta sentencia en los tribunales del alma. Porque, como dijo el autor en una entrega memorable de su columna:

“Hay relatos que no redimen a nadie, pero nos obligan a recordar de dónde venimos. Y eso también es justicia.”:

Emmanuel Matta

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Dr. Arturo David Vásquez Urdiales
Arturo David Vásquez Urdiales Zuazubiskar es notario público, abogado y escritor oaxaqueño. Fundador de la serie Apunte diario sobre letras Hipnóticas y autor de obras como Los siete ojos del gato negro y La piedra del tiempo, su estilo mezcla historia, mística, crítica social y visión futurista. Con más de 35 años de trayectoria jurídica, ha sido Consejero Jurídico del Estado de Oaxaca y hoy encabeza la Notaría Pública número 100. Su escritura explora los umbrales entre lo real y lo invisible. También es creador del idioma universal Zawki y promotor de la Fundación de Letras Hipnóticas AC.

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