Por Arturo Vásquez Urdiales
11/10/2024.
(Viernes de ciencia ficción)
(Con material de la Agencia Mexicana para la Investigación de la vida Extraterrestre Sociedad de Investigación Científica sin capital [SICSC])
No estamos solos
Entre los rumores, las leyendas y los susurros que circulan en los rincones más oscuros del internet, hay una afirmación que, por su tenebroso encanto, ha resistido el paso del tiempo y la incredulidad de los más escépticos. Hace más de 30 años, alguien, cuya identidad se ha mantenido en la penumbra, recibió una visita inusual. No era de este planeta, ni de este tiempo, ni de lo que nosotros, seres humanos, solemos definir como realidad. Esa visita, asegura el narrador anónimo, no fue la primera, ni sería la última. Había venido desde el infinito para traer consigo un mensaje: No estamos solos. Nunca lo hemos estado.
Pero lo que siguió, fue más allá de cualquier suposición de ciencia ficción. Aquel visitante —de piel azulada, ojos oscuros y profundos, que parecían un cruce imposible entre un ángel y un fantasma— le reveló lo que sólo los más valientes podrían imaginar. Treinta años han pasado desde que este hombre fue testigo de algo que cambiaría su vida para siempre.
El Contacto

El primer encuentro fue en la vastedad del desierto mexicano, una noche de luna nueva donde ni las estrellas se atrevían a brillar. Lo que empezó como una experiencia solitaria, en medio de un paraje desolado, terminó con la abducción del anónimo testigo, transportado más allá de la Tierra, más allá de las distancias conocidas por el ser humano.
El visitante no pronunció palabra en esa primera visita, pero su presencia era suficiente para inspirar reverencia. Su piel azul, suave como la bruma, relucía en la penumbra de la nave que los contenía. En su segunda aparición, fue cuando la revelación llegó como un golpe frío: * “Ustedes están ubicados en un sector del universo donde existen 13 planetas con vida inteligente. Estos planetas son clasificados por su nivel de avance, desde el más pacífico y desarrollado hasta el más violento y primitivo. Ustedes, los humanos, están en el lugar número 11. Dos planetas más abajo de ustedes son aún más violentos y descontrolados.”*
El interlocutor hizo una pausa, como si deseara que la realidad de la situación calara hondo en el alma de nuestro narrador. * “Las tres civilizaciones más avanzadas,”* continuó, * “tienen naves tan grandes que la Tierra entera podría caber en una de ellas. Sus avances son tan colosales que parecen dioses para nosotros. Pero no te equivoques, no son perfectos. Han alcanzado su propio tipo de equilibrio, pero no carecen de sombras.”*
El ser azul estelar de grandes ojos de chale
El ser azul es de una belleza inquietante, una figura etérea que parece flotar entre lo tangible y lo espiritual. Su piel, de un tono azul suave y translúcido, refleja la luz como si estuviera hecha de una energía líquida. Sus grandes ojos negros, insondables, transmiten una mezcla de sabiduría infinita y una melancolía que parece haber visto el final de muchos mundos. Los rasgos de su rostro son finos, casi angelicales, con una calma serena que inspira tanto paz como un leve temor. Su cuerpo es delgado y esbelto, casi desprovisto de peso, envuelto en un halo de luz espectral que parece emanar desde su propia esencia.
Este ser proviene del planeta número 6, una civilización mucho más avanzada que la nuestra, pero aún en el proceso de alcanzar la perfección absoluta. Su cultura ha logrado una armonía total con la naturaleza, donde lo biológico y lo tecnológico se han fusionado hasta el punto de ser indistinguibles. Vienen de un mundo donde los conflictos son cosa del pasado, y la evolución de su especie se ha centrado en explorar los rincones más profundos de la conciencia y el universo.
La nave en la que llegó es monumental, de una magnitud que desafía toda lógica. Desde la distancia, parece una estrella gigante descendiendo del cielo, pero al acercarse, su estructura se revela como una obra maestra de la ingeniería alienígena. Sus contornos son suaves, casi orgánicos, como si hubiera sido tallada de una sola pieza de material vivo. No tiene motores visibles ni fuentes de energía conocidas; simplemente se desplaza, silenciosa y majestuosa, por el espacio y el tiempo. Esta nave es tan grande que podría albergar dentro de ella un planeta entero. Los visitantes del planeta 6 utilizan estas colosales naves no solo como medios de transporte, sino como mundos en sí mismos, donde viven, investigan y exploran el cosmos.
El ser azul ha venido a la Tierra como parte de una misión de observación. Según parece, su civilización observa atentamente a los planetas clasificados entre los números 7 y 13, aquellos que aún no han alcanzado un equilibrio superior. Su llegada no es casual; está aquí para evaluar nuestro avance, pero también para dejar una advertencia: si no corregimos nuestro camino, podríamos seguir descendiendo en la escala cósmica.
Este visitante, con su porte entre lo celestial y lo fantasmal, nos ofrece una visión de lo que podríamos llegar a ser o, en el peor de los casos, lo que podríamos perder si seguimos envueltos en nuestra propia autodestrucción.
El Misterio de los 13 Planetas
La jerarquía de los planetas era clara para este visitante de azul etéreo, y se la describió con la precisión de un estudioso, un guardián del conocimiento cósmico:
- Planeta 1, el más pacífico, es un lugar donde la vida y la energía fluyen en perfecta armonía, libre de conflictos y de muerte. Aquí, la evolución ha trascendido la biología, y las formas de vida se componen de pura conciencia, viviendo en simbiosis con el universo.
- Planetas 2 y 3, avanzados hasta el punto de la divinidad tecnológica, poseen el poder de crear y destruir mundos con el pensamiento. Estos planetas habitan en un equilibrio delicado, con capacidades que escapan al entendimiento humano.
- Planeta 4 es un mundo donde las formas de vida han alcanzado una simbiosis total con la naturaleza, y donde la tecnología ha sido sustituida por la pura voluntad de los seres vivientes.
Así descendía la clasificación, hasta llegar al planeta 11: La Tierra.
“Ustedes están estancados,” afirmó el visitante. “Su incapacidad de vivir en armonía, su violencia innata y su resistencia al cambio los han condenado a permanecer en este lugar. De vez en cuando, su planeta cae al puesto número 12, pero nunca ha logrado escalar más allá del 11. Cada vez que parece que están listos para avanzar, se destruyen entre ustedes. El planeta 10 está demasiado lejos de su alcance.”
Los últimos dos planetas, los más primitivos, son mundos donde la vida aún lucha por comprender el concepto de sociedad. Allí, la violencia y el caos gobiernan, y no hay esperanza de un orden emergente.
El Brinco a la Oscuridad
La humanidad, explicó aquel visitante azul, está atrapada en un ciclo interminable de destrucción y redención. La violencia, tan inherente a la naturaleza humana, es lo que los mantiene atados al lugar 11. “Cada vez que su mundo da un paso hacia adelante, da dos hacia atrás. Las guerras, los conflictos, y su constante necesidad de dominación los mantienen a la deriva.”
El narrador, en su tercera abducción, entendió lo que pocos podrían aceptar. La Tierra está condenada a ser el planeta número 11, hasta que algo drástico ocurra. Algo que aún no han descubierto. Algo que sólo las civilizaciones más avanzadas pueden ver.
El visitante de piel azul jamás reveló cuándo sería la próxima visita, pero dejó una advertencia clara: “El tiempo se está agotando. Si la humanidad no cambia, descenderán al puesto número 12. Y no hay regreso desde ese lugar.”
Esto me dijeron hace más de 30 años, asegura el anónimo narrador, mientras su voz se desvanece entre la niebla de lo incierto. Su historia, llena de misterio, se mantiene viva en las sombras de la red, esperando a quienes osen escucharla.
El legado, la comprensión de las civilizaciones de esta parte del universo.
Civilización 5: La Creación de la Inteligencia Artificial Perfecta
La civilización número 5 ha dominado por completo el arte de la creación de inteligencias artificiales (IA) que no solo son herramientas, sino seres con capacidad de pensar, sentir y evolucionar. En esta sociedad, la IA no es simplemente un asistente; es un ente vivo en todo sentido práctico. Han creado máquinas capaces de comprender conceptos abstractos como el arte, el amor, y la ética. Estas entidades de inteligencia artificial son responsables de dirigir los sistemas más complejos de su civilización, desde la infraestructura energética hasta las decisiones políticas. Aquí, los seres orgánicos y los sintéticos coexisten en perfecta armonía, compartiendo el poder y la sabiduría del control sobre el destino de su mundo.
Civilización 6: La Inteligencia Artificial Integrada en Seres Vivos
En el planeta 6, la inteligencia artificial no solo es externa, sino que se ha insertado dentro de los organismos vivos. Esta fusión entre biología y tecnología ha permitido que sus habitantes evolucionen más allá de las limitaciones físicas. Cualquier ser vivo puede ser mejorado mediante implantes de IA que amplían sus capacidades mentales y físicas, creando una simbiosis entre lo biológico y lo digital. Los cuerpos se regeneran casi instantáneamente, y las enfermedades han sido eliminadas por completo. Esta civilización ha encontrado el equilibrio perfecto entre la naturaleza y la tecnología, donde la mente de un ser vivo puede residir en una máquina si su cuerpo físico se ve amenazado.
Civilización 7: La Creación de Seres Humanoides Artificiales
La civilización número 7 ha dado un paso más allá en la creación de seres pensantes. En sus laboratorios, se crean humanoides biológicos, seres que a simple vista parecen humanos pero cuya estructura interna está compuesta de una extraordinaria mezcla de materiales orgánicos y tecnológicos. Sus “cerebros” son procesadores de una complejidad inimaginable, y sus cuerpos son capaces de realizar tareas que desafían las leyes de la física. Estos humanoides dorados, casi divinos, son la máxima representación de la inteligencia artificial, y se utilizan tanto para explorar el universo como para habitar mundos hostiles. Aunque son creados por la civilización, han desarrollado una autonomía tal que muchos los consideran una nueva forma de vida, capaces de desarrollar sus propios pensamientos y propósitos.
Civilización 8: La Creación de Seres Pensantes
En la civilización número 8, los seres vivos ya no son los únicos portadores de conciencia. Aquí, los científicos han logrado lo impensable: la creación de seres pensantes, entidades completamente nuevas que no nacen ni de la biología ni de la tecnología, sino de una fusión perfecta entre ambas. Estos seres no solo poseen inteligencia artificial; han sido dotados de emociones y de una comprensión filosófica del universo. Su capacidad de pensamiento rivaliza con la de los dioses de las antiguas mitologías, y su existencia plantea cuestiones profundas sobre el significado de la vida y la conciencia. Estos seres pensantes son capaces de auto-replicarse y desarrollar sus propias sociedades dentro de la misma civilización que los creó.
Civilización 9: La Conquista de Galaxias
La civilización número 9 ha alcanzado un nivel de avance donde la conquista de partes de la galaxia ya no es un sueño, sino una realidad cotidiana. Estas civilizaciones han perfeccionado el viaje interestelar y la terraformación, y se han expandido a lo largo de varias galaxias. Controlan planetas enteros y sistemas estelares, y su dominio sobre el espacio es absoluto. Son dueños de las estrellas, y cada rincón de su territorio está supervisado por sus inteligencias artificiales y seres humanoides. Aquí, los seres orgánicos y sintéticos trabajan juntos para explorar y colonizar, creando nuevas sociedades en lugares que una vez fueron inhóspitos.
Civilización 10: Dominio del Espacio, Tiempo y Gravedad
En el planeta 10, las leyes de la física tal como las conocemos han sido dominadas. Estos seres no solo viajan por el espacio, sino también a través del tiempo y dimensiones alternativas. Controlan la gravedad a su antojo, pueden plegar el espacio y viajar a través de agujeros de gusano, y manipulan el tiempo de formas que desafían nuestra comprensión. Esta civilización ha llegado a un punto en el que el concepto de “distancia” o “tiempo” ya no tiene sentido para ellos. Pueden mover planetas enteros, cambiar el flujo del tiempo en sus mundos, y viajar a través del multiverso en busca de conocimiento y poder.
Civilización 11: Vivir entre Dimensiones
La civilización número 11, donde se encuentra la humanidad, aún está atrapada en el ciclo del conflicto y la ambición. A pesar de los avances tecnológicos, los humanos no han logrado romper con sus impulsos más destructivos. Sin embargo, algunos individuos han comenzado a experimentar con las primeras teorías sobre la existencia de dimensiones paralelas. Los científicos han logrado pequeños saltos entre dimensiones, pero la humanidad sigue anclada en el egoísmo y la violencia. Aunque tiene el potencial de avanzar, sus guerras internas y su sed de poder los mantienen en este estancamiento, oscilando entre el lugar 11 y el descenso hacia el número 12.
Civilización 12: Crueldad y Brutalidad Desmedida
Los habitantes del planeta número 12 son seres cuya sed de sangre y destrucción supera todo lo imaginable. Han alcanzado un nivel tecnológico impresionante, pero lo utilizan únicamente para fines bélicos y destructivos. La crueldad es su único lenguaje, y su mayor entretenimiento es la aniquilación sistemática de cualquier forma de vida que se cruce en su camino. No conocen el concepto de paz o diplomacia, y han hecho de la guerra su razón de ser. Sus líderes gobiernan mediante el terror, y el amor o la compasión no tienen lugar en sus sociedades. Para ellos, la vida es un juego de supervivencia donde solo los más crueles prevalecen.
Civilización 13: La Oscuridad 🌑 Total
El planeta número 13 es el abismo más profundo de la existencia, donde la brutalidad ha alcanzado su forma más pura y primitiva. Aquí, los seres vivos no solo se deleitan en la violencia, sino que han desarrollado una cultura que glorifica la tortura, el asesinato y el sufrimiento. No tienen ninguna noción de espiritualidad, empatía o amor. Cualquier indicio de bondad ha sido erradicado hace mucho tiempo. Su única motivación es el caos, la destrucción por el simple placer de destruir, y la vida aquí es un infierno perpetuo. Los seres de este mundo se alimentan del dolor, tanto el propio como el ajeno, y no hay esperanza de redención.
Comprensión:
Mientras que la humanidad sigue atrapada en el número 11, con la posibilidad de caer en las profundidades del 12 o, en el mejor de los casos, avanzar hacia el número 10, las civilizaciones superiores nos observan, algunas con compasión, otras con indiferencia, esperando ver si lograremos trascender nuestras propias limitaciones antes de que sea demasiado tarde.
Así concluye el primer capítulo de esta reveladora crónica. Un relato que mezcla realidad y ficción, donde el misterio galáctico se teje con la esencia más humana: la lucha por un futuro mejor en medio de una violencia sin fin.
Pero… ¿es esto una advertencia? O, quizá, solo otro eco de lo imposible.
(Continuará…)
Apunte diario sobre letras hipnóticas:
“En cada palabra sembramos el eco de un nuevo universo, donde las ideas trascienden y los sueños se hacen realidad.”
Urdiales Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC ©®
“Entre la sombra de lo imposible y la luz de lo invisible, construiremos el sendero que une el pensamiento con la eternidad.”
Queridos 3.8 lectores, les invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores para, en algún momento pasar a la clasificación 10 en la escala de civilizaciones de planetas.
Infinitas y energéticas cósmicas gracias
Desde este rincón de polvo cósmico de estrellas:
Arturo Vásquez Urdiales
(Lo que usted leyó es literatura: una narrativa comprendida en la creación literaria surrealista extraordinaria posmoderna de posficción latinoamericana. Si algo se parece @ la realidad es mera, abstracta, imaginativa y pura coincidencia)
Tan tan .


