Apunte diario sobre letras hipnóticas: El Gran San Francisco de Asís, el Hombre Santo de la Naturaleza

04 de octubre, Día de San Francisco

X
Arturo David Vásquez Urdiales

San Francisco de Asís es una figura que trasciende los tiempos, los paisajes, y las culturas. Es el santo que, en su sencillez, se convirtió en símbolo de la armonía con la naturaleza, el amor por los seres vivos, y el desprendimiento total de las ataduras materiales. Para entender su grandeza, es necesario explorar su vida desde el principio, desde su cuna hasta los altares. Su legado no solo ha perdurado durante siglos, sino que sigue impactando al mundo actual en una época que clama por líderes que aprecien lo que él veneró: la Tierra, la vida en su totalidad, y la espiritualidad pura.

Dónde nació

Francisco nació en 1181 o 1182, en una pequeña ciudad de Umbría, Italia, conocida como Asís. Fue bautizado con el nombre de Giovanni di Pietro di Bernardone, pero más tarde se le conocería como Francisco debido al cariño que su padre, un rico comerciante, sentía por Francia, donde había prosperado en el comercio de telas. Francisco, hijo de una familia acomodada, vivió sus primeros años entre el lujo y la comodidad, muy lejos de la vida austera que acabaría abrazando.

La vida y el despertar espiritual

La vida de Francisco parecía destinada a seguir los pasos de su padre en los negocios, pero en su juventud, algo cambió. Participó brevemente en una guerra local entre Asís y Perugia, donde fue hecho prisionero. Esta experiencia, junto con una grave enfermedad, lo llevó a reflexionar profundamente sobre el sentido de la vida y sus prioridades. Fue entonces cuando comenzó a distanciarse de la vida materialista y a sentir un fuerte llamado espiritual.

Una de las historias más conmovedoras de su vida es la de su encuentro con un leproso, que desencadenó su completa transformación. En lugar de rechazarlo, Francisco lo abrazó y besó, viendo en él no la enfermedad, sino el rostro de Cristo. Este fue un punto de inflexión en su vida, donde abrazó la pobreza y el servicio a los demás con total dedicación.

Cómo se hizo monje.

A lo largo de su vida, Francisco comenzó a sentir que Dios le pedía más. Se retiró al campo, vivió en una pequeña capilla en ruinas y, tras una visión, escuchó la voz de Cristo que le dijo: “Francisco, repara mi iglesia.” En un inicio, tomó estas palabras literalmente y se dedicó a restaurar iglesias en mal estado, pero pronto entendió que su misión era más amplia: debía reconstruir la Iglesia en el sentido espiritual.

Se despojó de sus ricas vestiduras frente a su propio padre, renunciando a su herencia y adoptando una vida de pobreza radical. Así fue como Francisco inició su vida monástica, vagando descalzo, predicando la palabra de Dios y llamando a la paz interior y exterior.

La creación de la Orden Franciscana.

En 1209, Francisco fundó la Orden de los Hermanos Menores, conocidos popularmente como los franciscanos. Su mensaje era simple: vivir en pobreza, renunciar a las riquezas y seguir los pasos de Jesucristo. En poco tiempo, su mensaje resonó entre la gente, y numerosos seguidores se unieron a su causa. La orden fue oficialmente reconocida por el Papa Inocencio III, lo que permitió a Francisco y sus seguidores predicar libremente su mensaje de humildad y caridad.

Los franciscanos no solo se dedicaron a la predicación, sino también al servicio a los pobres, enfermos y marginados, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y consuelo en una sociedad profundamente desigual.

Llevado a los altares

La vida de Francisco fue corta, falleció en 1226, pero su impacto fue profundo. Tan solo dos años después de su muerte, en 1228, fue canonizado por el Papa Gregorio IX. Fue llevado a los altares con la rapidez que solo se reserva a aquellos que marcan un antes y un después en la espiritualidad cristiana. Su devoción por la pobreza, su amor por la naturaleza, y su profunda humildad lo elevaron al rango de santo con una relevancia mundial.

¿Qué significa San Francisco?

San Francisco de Asís simboliza el amor por la creación, el desprendimiento material y la búsqueda de lo divino a través de la sencillez. Para el mundo moderno, es un recordatorio poderoso de que la verdadera riqueza no se encuentra en lo que poseemos, sino en lo que compartimos. En una época donde el cambio climático y la crisis medioambiental son preocupaciones globales, Francisco resuena como un profeta ecológico. El Papa Francisco, en su encíclica Laudato si’, rinde homenaje a su nombre, llamando a una nueva relación entre la humanidad y la naturaleza.

La fundación de su orden y su impacto

La Orden Franciscana se expandió rápidamente por toda Europa y luego por el mundo. Los franciscanos no solo llevaron la palabra de Dios, sino que también fundaron hospitales, escuelas, y misiones en las regiones más apartadas del planeta. Fueron clave en la evangelización del Nuevo Mundo, donde establecieron misiones en América Latina, desde México hasta Argentina.

Los logros y las órdenes derivadas

De la Orden Franciscana surgieron varias ramas, como las Clarisas, fundadas por Santa Clara de Asís, una amiga cercana de Francisco, y los Capuchinos, una reforma de la orden original. Estas ramas siguen vivas y activas hasta el día de hoy, llevando el mensaje franciscano de paz y pobreza por todo el mundo.

La presencia actual de las órdenes franciscanas

Hoy en día, las diferentes ramas de la familia franciscana tienen presencia en más de 100 países, con miles de templos, conventos y centros de asistencia. Siguen construyendo no solo edificios físicos, sino también comunidades de fe y servicio a los necesitados. En la actualidad, se calcula que existen más de 30,000 frailes franciscanos alrededor del mundo.

La importancia en el siglo XXI

En un mundo donde la desigualdad sigue siendo un reto enorme, el mensaje de San Francisco de Asís sobre el amor, la caridad y la humildad es más relevante que nunca. Sus seguidores continúan defendiendo a los pobres, protegiendo el medio ambiente y promoviendo la paz, demostrando que los valores franciscanos no son reliquias del pasado, sino guías para un futuro más justo y compasivo.

Reflexión

San Francisco de Asís no solo fue un hombre santo de su tiempo; fue, y sigue siendo, un faro de luz para todas las generaciones. Su legado de amor a la naturaleza, al prójimo y a Dios es una lección que trasciende siglos, un recordatorio de que la verdadera grandeza no se encuentra en el poder o la riqueza, sino en la humildad, el servicio, y el amor por todas las criaturas de la Tierra.

Los Templos Francisanos en el Ancho Mundo

La expansión de la Orden Franciscana a lo largo de los siglos ha dejado una profunda huella en el paisaje arquitectónico y espiritual del mundo. Los franciscanos no solo llevaron la palabra de Dios a los rincones más lejanos del planeta, sino que también construyeron una vasta red de templos, monasterios y misiones que continúan siendo núcleos de fe y cultura hasta nuestros días. Se estima que a lo largo de la historia, la Orden ha erigido miles de templos y edificios religiosos en Europa, América, África, Asia y Oceanía.

Uno de los ejemplos más icónicos de la influencia franciscana en la arquitectura es la Basílica de San Francisco en Asís, Italia. Este impresionante complejo, construido poco después de la muerte del santo, sigue siendo un lugar de peregrinación para millones de personas de todo el mundo. Además de Asís, otros templos notables construidos por los franciscanos incluyen la iglesia de Santa Croce en Florencia, la Misión de San Francisco de Asís en California, y el Convento de San Francisco en Quito, Ecuador, declarado Patrimonio de la Humanidad.

La Obra Franciscana en México

En México, la obra franciscana fue fundamental en la evangelización de los pueblos originarios tras la llegada de los colonizadores españoles. Los primeros frailes franciscanos arribaron en 1524, conocidos como los Doce Apóstoles de México, encabezados por Fray Martín de Valencia. Ellos llegaron con la misión de evangelizar y convertir a los pueblos indígenas al cristianismo, un proceso que implicaba la construcción de escuelas, hospitales y, por supuesto, templos.

Los franciscanos jugaron un papel clave en la fundación de las primeras ciudades y misiones en la Nueva España, particularmente en el centro del país. Uno de los logros más representativos es el Convento de San Francisco en la Ciudad de México, el primer convento de la capital virreinal. También fueron responsables de la creación de la famosa “Ruta de las Misiones” en el norte del país, que incluye las misiones de Baja California y Sonora, que hoy siguen siendo testigos de la profunda huella espiritual que dejaron en México.

Además, los franciscanos fundaron numerosas instituciones educativas. Entre sus obras destaca el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, el primer seminario en América para la formación de sacerdotes indígenas. La contribución franciscana a la educación de los pueblos originarios y su compromiso con el respeto a las culturas locales fue innovadora para su época y sigue siendo objeto de estudio académico.

El Servicio Pastoral Actual

Hoy, los franciscanos continúan desempeñando un papel activo en la pastoral y el servicio social en México y en muchas otras partes del mundo. Su servicio pastoral se centra en la atención a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís. La orden trabaja en comunidades rurales, urbanas y zonas marginadas, ofreciendo apoyo espiritual, ayuda humanitaria y servicios sociales. Los franciscanos dirigen parroquias, centros comunitarios, hospitales y escuelas en todo México, y su labor se enfoca en la defensa de los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y el alivio del sufrimiento de los pobres.

En muchos casos, los franciscanos están al frente de iniciativas para la protección de los pueblos indígenas, especialmente en regiones como Chiapas y Oaxaca, donde luchan por la justicia social y los derechos territoriales de las comunidades. También son conocidos por su defensa del medio ambiente, inspirados por la profunda conexión de San Francisco con la naturaleza. En colaboración con otras organizaciones, trabajan en proyectos de reforestación, educación ambiental y protección de la biodiversidad.

La Jerarquía de Mando en la Orden Franciscana.

La estructura de la Orden Franciscana ha mantenido su carácter de sencillez y humildad, pero, como en toda organización, existe una jerarquía que garantiza su funcionamiento y expansión. El máximo líder de la Orden Franciscana es el Ministro General, quien es elegido por un Capítulo General de la Orden cada seis años. El Ministro General reside en Roma y supervisa a todos los hermanos franciscanos a nivel mundial, asegurándose de que la misión de la Orden se mantenga fiel a los principios fundados por San Francisco.

Cada provincia franciscana tiene un Ministro Provincial, encargado de coordinar las actividades en su región geográfica específica. Los ministros provinciales son responsables de las comunidades franciscanas locales y de la implementación de las decisiones del Capítulo General a nivel regional. Por debajo de los ministros provinciales, existen los Guardianes, que son los encargados de dirigir los conventos o comunidades locales, asegurando el bienestar espiritual y material de los frailes bajo su cuidado.

La estructura jerárquica en la Orden Franciscana es relativamente horizontal en comparación con otras órdenes religiosas. Uno de los principios fundamentales de los franciscanos es la fraternidad, por lo que el liderazgo no se ve como una cuestión de poder, sino de servicio a la comunidad. Esta característica fraterna es lo que diferencia a los franciscanos de otras órdenes, ya que el liderazgo se basa en el ejemplo de humildad y caridad que encarnó San Francisco.

Las Órdenes Piadosas Derivadas de los Franciscanos

La influencia de San Francisco no se limita únicamente a la Orden de los Hermanos Menores. A lo largo de los siglos, surgieron varias órdenes religiosas que se inspiraron en su carisma y su enfoque hacia la vida espiritual. Entre las más importantes están:

  • Las Clarisas Pobres: Fundada por Santa Clara de Asís, una cercana amiga y discípula de Francisco, esta rama femenina sigue un estilo de vida similar al de los franciscanos, con un enfoque en la vida contemplativa y la pobreza.
  • Los Capuchinos: Esta es una de las reformas más conocidas dentro de la familia franciscana. Surgió en el siglo XVI con un enfoque en una vida más austera y en el retorno a las prácticas originales de Francisco.
  • La Tercera Orden Franciscana: También conocida como la Orden Franciscana Seglar, está formada por laicos comprometidos que siguen los principios de San Francisco en su vida cotidiana, sin entrar en la vida monástica. Estos laicos viven en el mundo, pero buscan imitar la espiritualidad franciscana en sus trabajos, familias y comunidades.

La Presencia Global y Templos Construidos.

Actualmente, los franciscanos tienen presencia en más de 100 países, lo que los convierte en una de las órdenes más extendidas a nivel mundial. A lo largo de los siglos, la orden ha construido miles de templos, conventos y monasterios, muchos de los cuales siguen en funcionamiento. Algunos se han convertido en sitios de patrimonio mundial, atrayendo a millones de peregrinos y turistas cada año.

En América Latina, la orden franciscana fue fundamental en la construcción de iglesias y misiones, muchas de las cuales siguen siendo centros importantes de fe y cultura. En países como Brasil, México, Perú y Argentina, las misiones franciscanas formaron parte esencial de la expansión del cristianismo, dejando un legado cultural que sigue vivo en las festividades, tradiciones y espiritualidad de estas naciones.

Un faro de luz

San Francisco de Asís y su orden siguen siendo un faro de luz en un mundo que necesita desesperadamente su mensaje de humildad, caridad y respeto por la creación. Desde los templos que construyeron en todo el mundo hasta su incansable labor en el servicio pastoral, los franciscanos han dejado una marca indeleble en la historia. En el siglo XXI, su misión de amor y servicio sigue siendo más relevante que nunca, recordándonos que la verdadera grandeza se encuentra en el servicio a los demás y en el cuidado de nuestro planeta.

Terciarios

Los terciarios franciscanos, también conocidos como la Orden Franciscana Seglar (OFS), son hombres y mujeres laicos que, sin ser monjes o religiosos, buscan seguir el carisma y el estilo de vida de San Francisco de Asís dentro de su vida cotidiana. Esta orden permite que las personas vivan los valores franciscanos de humildad, pobreza, fraternidad y caridad, mientras permanecen en el mundo, cumpliendo con sus responsabilidades familiares, profesionales y sociales.

La Tercera Orden de San Francisco fue fundada por el propio San Francisco en el siglo XIII para aquellos que deseaban seguir sus enseñanzas y espiritualidad, pero sin ingresar a una orden monástica o religiosa. Los terciarios, a diferencia de los frailes franciscanos (que pertenecen a la Primera Orden) y las clarisas (Segunda Orden), viven fuera de los conventos y monasterios, desempeñando sus roles en la sociedad, pero comparten los mismos principios espirituales.

Los miembros de la Orden Franciscana Seglar hacen votos de vivir según las enseñanzas del Evangelio, en pobreza espiritual, simplicidad y servicio a los demás, con un enfoque especial en la paz, el respeto a la creación y la justicia social. La OFS cuenta con una organización propia y una jerarquía que coordina las actividades de los miembros laicos, quienes se reúnen en fraternidades locales para realizar actividades de formación, oración y servicio.

En resumen, los terciarios franciscanos son un puente entre la espiritualidad franciscana y la vida laica, permitiendo que personas comunes adopten el espíritu de San Francisco en su vida diaria sin renunciar a sus obligaciones familiares o profesionales.

Feliz día de San Francisco

URDIALES Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC ® ©

Querido lector de letras hipnóticas, le invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores; Agradezco su atención.

Muchas gracias

Arturo

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here