Apunte Diario sobre Letras Hipnóticas

Por Arturo Vásquez Urdiales

Cuando los claustros aprendieron anatomía: setenta años de la Escuela de Medicina de Oaxaca

Setenta años de bisturí y esperanza: la casa donde Oaxaca aprendió a curar

El 22 de junio de 1956, durante el gobierno del general José Pacheco Iturribarría se inauguró el edificio de la Facultad de Medicina de la Naciente Universidad Benito Juárez de Oaxaca.

Precisamente por ello la efeméride de hoy recuerda aquel acontecimiento.

El gobernador constructor

El general José Pacheco Iturribarría gobernó Oaxaca entre 1950 y 1956, un periodo de modernización material del estado. Su administración impulsó carreteras, escuelas, obras urbanas y la consolidación de instituciones educativas.

La medicina oaxaqueña atravesaba entonces una etapa de transición. El viejo Instituto de Ciencias y Artes acababa de convertirse en universidad y la nueva vida universitaria necesitaba espacios propios. La enseñanza médica seguía desarrollándose en instalaciones antiguas y dispersas.

Una tradición médica que venía desde Juárez

La enseñanza de la medicina en Oaxaca era ya una de las más antiguas de México. Desde 1827 el Instituto de Ciencias y Artes impartía las cátedras de medicina y cirugía, convirtiéndose en una de las primeras instituciones del país en ofrecer dichos estudios. En 1834 egresó el primer médico oaxaqueño titulado.

El propio decreto de Benito Juárez, emitido en 1857, vinculó al Hospital General con la formación clínica de los estudiantes de medicina. Aquella tradición liberal, científica y humanista sobrevivió durante más de un siglo.

La Universidad acababa de nacer

En enero de 1955 fue creada la Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca, antecedente inmediato de la actual UABJO. El nacimiento de la universidad exigía nuevas escuelas, nuevas instalaciones y una nueva identidad académica.

Por ello la apertura del edificio médico representó algo más que una obra pública: era uno de los primeros grandes símbolos de la naciente universidad.

El 22 de junio de 1956

La ceremonia inaugural tuvo lugar el 22 de junio de 1956.

El gobernador Pacheco Iturribarría presidió el acto acompañado por:

el rector doctor Federico Ortiz Armengol;

el doctor Manuel Canseco Landero, primer director de la escuela;

autoridades universitarias y médicas del estado.

La escuela se ubicó en el antiguo convento de San Francisco, en la esquina de las calles Bustamante y Burgoa, edificio que hoy forma parte del patrimonio universitario.

El antiguo convento convertido en ciencia

Existe una hermosa ironía histórica.

Durante siglos, aquellos muros franciscanos habían escuchado rezos, cantos litúrgicos y silencios monásticos. A partir de 1956 comenzaron a escuchar lecciones de anatomía, fisiología, cirugía y obstetricia.

Donde antes hubo claustro, aparecieron laboratorios.

Donde antes hubo celdas, surgieron aulas.

Donde antes se meditaba sobre la salvación del alma, se enseñó a salvar cuerpos.

Los primeros médicos universitarios

En aquellos años la matrícula era todavía reducida. Oaxaca producía pocos médicos en comparación con otras entidades, y estudiar medicina representaba un enorme sacrificio económico y familiar.

Muchos estudiantes provenían de la Mixteca, la Sierra, el Istmo o la Costa. Llegaban a la ciudad prácticamente con una maleta y algunos libros.

La nueva escuela simbolizó para ellos una puerta de ascenso social y servicio público.

El crecimiento posterior

La escuela continuó creciendo durante las décadas siguientes.

En 1968 se inauguró el actual edificio de la entonces Escuela de Medicina, Cirugía y Enfermería, trasladándose finalmente a las instalaciones de la ex Hacienda de Aguilera. Posteriormente alcanzaría el rango de Facultad.

Hoy la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO ofrece licenciaturas, especialidades, maestrías y programas de posgrado, constituyéndose en una de las instituciones médicas más importantes del sur del país.

La verdadera importancia del 22 de junio

La inauguración realizada por Pacheco Iturribarría no fue solamente la apertura de un edificio.

Fue la confirmación de una idea profundamente oaxaqueña:

que la ciencia podía florecer entre antiguos conventos;

que la universidad debía servir al pueblo;

y que un joven de cualquier pueblo de Oaxaca podía convertirse en médico y regresar a sanar a su comunidad.

Aquella llave girada por el gobernador en junio de 1956 abrió mucho más que una puerta de madera. Abrió una de las rutas más nobles del servicio público oaxaqueño: la de los hombres y mujeres que dedican su vida a combatir el dolor humano.

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Dr. Arturo David Vásquez Urdiales
Arturo David Vásquez Urdiales Zuazubiskar es notario público, abogado y escritor oaxaqueño. Fundador de la serie Apunte diario sobre letras Hipnóticas y autor de obras como Los siete ojos del gato negro y La piedra del tiempo, su estilo mezcla historia, mística, crítica social y visión futurista. Con más de 35 años de trayectoria jurídica, ha sido Consejero Jurídico del Estado de Oaxaca y hoy encabeza la Notaría Pública número 100. Su escritura explora los umbrales entre lo real y lo invisible. También es creador del idioma universal Zawki y promotor de la Fundación de Letras Hipnóticas AC.

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