Apunte diario sobre letras Hipnóticas
— En miércoles de frío, un cálido poema.
Incluido en el poemario de este mismo Autor.
Nocturno a una mujer hermosa.
I. Sonetos.
Acróstico
Y
Yace la noche en tu mirar profundo,
como un laúd que llora estrellas lentas;
tu sombra escribe luz sobre mi mundo
y el tiempo se arrodilla si lo intentas.
A
Arde tu nombre en mármol de desvelo,
arcángel fiel del sueño y la penumbra;
amor que cae despacio desde el cielo
y al roce de tu voz la sangre alumbra.
M
Miro tu faz: jardín del claro invierno,
misterio antiguo, rosa sin herida;
mi fe se vuelve polvo en lo eterno
cuando tu ausencia nombra a la vida.
I
Ignoro ya si vivo o si te sueño,
incierta flor del bien y de la herida;
inmenso es el temblor de ser pequeño
cuando tu luz gobierna mi caída.
L
Late en tu paso un siglo de armonía,
lumbre final del canto y del quebranto;
la noche se hace aurora en tu poesía
y el mundo aprende a amar en tu quebranto.
E
Eres —oh llama fiel— mi noche clara,
eco final del verso y su condena;
en ti descansa el alma que no para,
eterna, oscura, dulce… y siempre plena.
II.Soneto.
H
Hunde la noche su velo en tu presencia,
como si el cielo aprendiera a suspirar;
hay en tu forma una antigua cadencia
que vuelve al mundo digno de temblar.
E
Eres la lenta caricia del destino,
el fulgor tibio que al insomnio absuelve;
en tu silencio todo se hace divino
y el corazón, rendido, se disuelve.
I
Inclino el alma ante tu luz serena,
igual que el mar se entrega a la marea;
ignoro si tu paso me condena
o si en tu nombre el paraíso crea.
D
Desciende en ti la gracia de la aurora,
dorada, suave, intacta en su hermosura;
donde tu aliento pasa, el tiempo llora
y el deseo aprende a ser ternura.
I
Inmensa eres: no por forma ni figura,
sino por esa paz que al verte nace;
y amar es esto —dulce desventura—:
vivir en ti, aun cuando el sueño pase.
— para Doña Yamile, una gran Musa, Dulcinea, de su Cervantes Extraviado:
Arturo


