APUNTE DIARIO SOBRE LETRAS HIPNÓTICAS.
Arturo David Vásquez Urdiales.
Don Basilio Rojas: maestro del horizonte, semilla de caminos.
Hay nombres que laten como un diapasón en la memoria de los pueblos. Don Basilio José Rojas Bustamante vibra así: maestro que volvió escuela la intemperie, organizador de músicas y socorros, sembrador de café y de confianza. Escribo su perfil no como epitafio, sino como brújula: para que el porvenir sepa de qué fibra venimos.
Infancia y forja
De niño viaja a la ciudad de Oaxaca con su hermano Nicolás. Estudian en la Escuela Real y luego en el Seminario de la Santa Cruz; allí conviven con el joven Benito Juárez —más tarde “amigo” explícito en su correspondencia— y respiran la urgencia de abrir mundo con libros.

El oficio de enseñar
Ya de vuelta en Miahuatlán, desde la secretaría del ayuntamiento impulsa un modelo normalista avant-la-lettre: pide a cada pueblo enviar muchachos para formarlos como monitores y regresar a fundar aulas. En quince años, esa red abre más de cincuenta escuelas. En 1842 instala la Escuela de Niñas y en 1843 una Escuela Filarmónica que multiplica bandas de viento en la región. Benemérito de Miahuatlán no por decreto hueco, sino por obra que todavía suena.
Salud pública y temblores
Cuando arrecia la enfermedad y las plagas, organiza cordón sanitario contra el cólera y levanta hospital; frente a la carestía y las langostas, funda una Junta de Caridad que alimenta a los más vulnerables y lidera la reconstrucción del templo, cuya bendición de bóvedas y cúpulas llega en 1885. Obra civil como acto de poesía práctica.
Caminos para el futuro
En 1872, el presidente Benito Juárez le escribe una carta luminosa: le felicita por haber establecido 40 escuelas y le pide empujar el camino Oaxaca–Puerto Ángel porque “mucho influirá en el progreso de nuestros pueblos”. Rojas coordina secciones y recursos para abrir los primeros tramos. El desarrollo, para él, era verbo en marcha.
Del rojo de la cochinilla al verde del cafeto
Cuando la grana cochinilla cae, Don Basilio lee el mercado y mira la sierra con ojos de agricultor del mañana. En 1875 introduce el café en Santo Domingo Coatlán, gesto pionero que reorienta la economía regional y, a la larga, la cultura del gusto en la Sierra Sur.
La estirpe del café y las letras: Guillermo y Basilio Rojas Mijangos
La llama no se extingue: Vidal Rojas continúa el cultivo, y la siguiente generación lo expande. Guillermo Rojas Mijangos —nieto de Don Basilio— se convierte en uno de los exportadores de café más decididos del estado; habilita brechas, levanta bodegas en un entonces naciente Puerto Escondido, compra camiones que llegan por barco, crea incluso Aerovías Rojas con aviones DC-3 para mover gente y grano. Su vida, de 1897 a 2003, es un arco que une tres siglos con trabajo y audacia.
Su hermano, Basilio Rojas Mijangos (1893–1989), teje la memoria escrita: diputado, cronista mayor de la región y autor de “Miahuatlán, un pueblo de México” (tres tomos) y “El café. Estudio de su llegada, implantación y desarrollo en el Estado de Oaxaca”, obras que hoy son cantera de estudios y de orgullo local.
Huellas que siguen vivas
Escuelas que llevan su nombre en Miahuatlán, bandas que aún ensayan bajo los portales, cafetales que siguen encendiéndose cada amanecer: esos son los monumentos cotidianos de Don Basilio. No de mármol frío, sino de futuro en marcha.
APUNTE DIARIO SOBRE LETRAS HIPNÓTICAS
(II)
DON BASILIO Y SU DESCENDENCIA FAMILIAR.
Un canto al legado de Don Basilio Rojas y su linaje cafetalero
En estos trazos poéticamente encendidos, reconstruimos el aliento de un hombre que se hizo maestro, constructor de esperanza; y de sus descendientes, artífices de caminos, escritor y aviador del café. Un diario monumental, que respira futuro.
I. Don Basilio José Rojas Bustamante: el benemérito del mañana
Semilla temprana: A los 12 años inicia estudios en Oaxaca, al lado de su hermano Nicolás y Benito Juárez. Su mirada ya anticipa nuevas rutas de saber. ([turn0search4])
De secretario a maestro de almas: A los 19, secretario del ayuntamiento y luego profesor. Fundó más de 50 escuelas; instauró una Escuela de Niñas (1842) y una Escuela Filarmónica (1843) para sembrar música en cada pueblo. ([turn0search4])
Compromiso social tejido en acción: Frente al cólera y plagas, organizó cordones sanitarios y Juntas de Caridad; restauró templos y dirigió la reconstrucción tras sismos.
El café como horizonte estratégico: En 1875, da vida al cultivo cafetalero en Santo Domingo Coatlán, abriendo la puerta a una cosecha que transformaría la economía regional.
II. La larga estirpe: de sembrador a aviador del café
Generación pionera: Con Vidal Rojas inicia el cultivo en las montañas de la Sierra Sur.
Guillermo Rojas Mijangos (1897–2003): nieto que engendra rutas. Exportó café desde Puerto Escondido con lanchas (“Georgina” y “Gloria”) e impulsó su traslado por avión con Aerovías Rojas, conectando la sierra con el mundo.
Basilio Rojas Mijangos (1893–1989): escritor, cronista y diputado. Autor de obras fundamentales como Miahuatlán, un pueblo de México y El café: estudio de su llegada… entre otras memorables entregas literarias.
III. Ecos que despiertan futuros
La familia Rojas no solo cultivó café, sino memorias y caminos. Entre lo rural y lo aéreo, entre el texto y la tierra. Sus vuelos fueron también vuelos simbólicos hacia la modernidad.
Este “apunte diario” no es registro estático, sino un puente hacia lo que podemos construir: escuelas, caminos, trigales de ideas que germinen en plazas y senderos cafetaleros.
Miahuatlán tan castigado.
(Con afecto en cumplimiento a una bonita sugerencia de amigos de Miahuatlán)


