Arturo Vásquez Urdiales
Historias de terror para la temporada de Todos Santos
29 de octubre de 2024
Estás historias de terror, son contemporáneas, y si, en gran sentido, verdaderas.
Hace algunos años……
En estos días en que la Ciudad de México se viste de papel picado y cempasúchil, el misterio se cuela entre las calles. La víspera del Día de Muertos trae consigo un clima de confesiones y relatos de otro mundo. Pero, querido lector, hoy les traigo una historia de auténtico terror, no de fantasmas, sino de algo mucho más perturbador: una historia que sucede en las entrañas de nuestra sociedad, entre mujeres engañadas, secretos y venganzas.
La trama se desarrolla en la colonia Polanco, ese rincón exclusivo de la ciudad donde todo parece brillar. Allí, entre boutiques y restaurantes de alta gama, se erige un salón de estilistas frecuentado por las damas de la alta sociedad. Es un lugar reluciente, donde la elegancia superficial se convierte en regla, y donde la anfitriona es una mujer que encarna el lujo y la sofisticación en cada uno de sus gestos: Madame Aurora. Alta, delgada y eternamente rubia, Madame Aurora ha transformado su cuerpo en una obra de arte quirúrgica. En este espacio de estética y confidencias, nuestra historia encuentra su primer acto.
Una tarde, mientras el aroma de la ciudad presagiaba la llegada de noviembre, llegó la señora Johnson. Dama de porte distinguido, con la seguridad de quien tiene una vida colmada de lujos, acudió en busca de su acostumbrado tratamiento de belleza. La charla casual entre clienta y estilista pronto se transformó en una confesión: la señora Johnson comentó, con cierto aire de jactancia, que su esposo, un empresario que rara vez estaba en casa, jamás le sería infiel. Porque, de serlo, no viviría para contarlo.
Mientras se teñían sus risados cabellos y se retocaban sus uñas, otra mujer hizo su entrada. Era la señora Smith, también de la alta sociedad, hermosa y de cabello dorado. En un ambiente de complicidad, comenzó a charlar sobre su vida y su esposo. Entre risas y confidencias, Madame Aurora, quien también tenía un “hombre en su vida,” reveló el nombre de su amante, “Pedro,” y de pronto, la atmósfera ligera se cargó de sospechas y silencios incómodos.
Fue la señora Johnson quien rompió el hielo, sacando su celular y mostrándoles la fotografía de su marido con una risa nerviosa: “Les presento a mi Robertito, pero no se me enamoren, ¿eh?” Ese fue el momento en que las tres mujeres descubrieron la cruel verdad. Aurora palideció; la señora Smith, en shock, reconoció también a ese hombre. Todas conocían al mismo personaje bajo distintos nombres y promesas, Pero era el mismo amante, el mismo mentiroso.

Aquel salón se convirtió en un tribunal silencioso. Sin palabras, las tres entendieron que habían sido engañadas por un mismo hombre. Decididas a cobrar venganza, tejieron un plan que no solo castigaría al infiel sino que lo marcaría de por vida. Así, con murmuraciones y miradas cómplices, decidieron enfrentarlo juntas.
En una noche de luna llena, las tres mujeres se reunieron en el departamento que compartía Aurora con el ahora desenmascarado Robertito Pedro. La escena estaba dispuesta con precisión teatral. Velas encendidas, vino en copas de cristal, una mesa llena de manjares y una Madame Aurora dispuesta a recibir a su amante con un negligé negro que, como una trampa de seda, prometía una noche inolvidable. Robertito Pedro llegó, ignorante de la tempestad que se avecinaba.
Aurora, en su papel de seductora, sonreía mientras lo conducía al comedor. Conversaron, rieron, y cuando llegó el momento justo, ella pronunció las palabras que darían paso a su destino final: “Querido, tengo una sorpresa especial esta noche.” La cortina se abrió y las señoras Johnson y Smith hicieron su aparición. La expresión de terror en el rostro de Robertito Pedro fue tan profunda como las mentiras que había construido a lo largo de los años.
Lo que ocurrió después fue una escena digna de tragedia. Aquel salón se transformó en un campo de batalla donde las acusaciones y los golpes se entremezclaron con gritos y lágrimas. Las tres mujeres, desbordadas de ira, no dejaron que Robertito Pedro escapara de aquel infierno en vida. Vecinos alarmados llamaron a la policía, y cuando llegaron los oficiales, encontraron al hombre maltrecho, cubierto de moretones, humillado en su último refugio.
Tiempo después se enteraron que previamente tenía una primera esposa, que se llamaba Leticia, y que está, al verse burlada, le fabricó un mono vudú, y lo llenó de alfileres y lo enterró, y lo hechizó para que no fuera feliz con ninguna otra mujer y terminara su vida cruel y terriblemente.
………así las cosas, pero….
Pero, como en toda historia de terror, existen finales alternativos. Aquí les dejo tres desenlaces posibles para esta historia, cada uno más escalofriante que el anterior. ¿Cuál será el verdadero destino de Robertito Pedro?
Final Uno: Tamales en Iztapalapa
Tras el incidente en el salón de belleza, las tres mujeres decidieron no solo demandar a Robertito Pedro sino darle una lección definitiva. Contrataron a una mujer famosa por su temible fama en los barrios de Iztapalapa, quien tenía la habilidad de desaparecer a cualquiera y convertirlo en algo que nadie sospecharía. Fue así como una noche, Robertito Pedro desapareció misteriosamente, y al día siguiente, en una esquina de la colonia, una señora vendía tamales con un sabor y textura tan extraordinarios que pronto se corrió la voz. Los tamales se agotaron en minutos y la historia del hombre que había desaparecido se volvió una leyenda urbana. “¡Los mejores tamales de Iztapalapa!” gritaban los vecinos, sin saber el origen oscuro de aquella venta.
*Final Dos: Empresario del Mal y decapitado en Culiacan
El embolsado…
Después del brutal enfrentamiento y las demandas, Robertito Pedro fue sentenciado y terminó en el Reclusorio Norte. Allí, los tormentos fueron más crueles que los de sus tres ex amantes juntas. Sin embargo, el hombre no solo sobrevivió, sino que encontró una manera de adaptarse a ese entorno hostil. Con astucia, se unió a una de las bandas criminales más poderosas dentro de la prisión y se convirtió en un empresario de la ilegalidad. Ascendió en esa oscura jerarquía, manejando operaciones desde su celda. Pero como en todo ambiente de traiciones, llegó el día en que sus propios socios, cansados de su ambición, decidieron eliminarlo. Fue hallado degollado y en una bolsa, arrojado en una cuneta del Culiacán, como una advertencia para quienes, como él, jugaban con fuego.
Final Tres: Alimentando Gatos
El hombre wiskas o te toca sobre…
Las tres mujeres, heridas y humilladas, descubrieron que tenían algo en común más allá del engaño: un amor por los gatos, esos compañeros silenciosos y cómplices. Decidieron entonces un final irónico para Robertito Pedro. Cada una de ellas, asegurándose de proteger su herencia, contrató una póliza de seguro de vida en nombre de sus hijos. Sin embargo, esa tranquilidad llegó a su fin cuando un día, la señora Johnson fue a alimentar a sus gatos y los encontró merodeando alrededor de un extraño paquete en el patio trasero. Aquella noche, los felinos devoraron con avidez lo que parecía un misterioso manjar, mientras las tres mujeres observaban desde la ventana. Los gatos, enormes y de pelaje brillante, habían concluido la elaborada venganza de las tres damas de Polanco: carne para gato.
Estimado lector, mientras las calles de la Ciudad de México se llenan de altares y flores de cempasúchil, recuerde que el verdadero terror no siempre necesita fantasmas. A veces, los secretos humanos, las mentiras y las traiciones son los que realmente nos persiguen. Como Robertito Pedro, muchos juegan con el amor y el destino, pero la vida, siempre sabia, sabe cómo cobrar sus deudas.
URDIALES Zuazubiskar fundación de letras hipnóticas AC ®©
Querido lector le invitamos a compartir esta columna y desarrollar un mundo mejor llenitito de buenos lectores, agradezco su atención y compartición.
🤪



