Apunte diario sobre letras Hipnóticas

“Sor Juana y la Abeja del Verbo”

Por Arturo David Vásquez Urdiales


  1. ¿Quién fue la musa?

La musa de esta columna no es una ninfa de cabellos sueltos ni una dama tocada por la lira de Apolo. Es una monja. Es una mente. Es un relámpago barroco que aún ilumina los corredores oscuros de nuestra lengua: Sor Juana Inés de la Cruz, la Décima Musa, la Fénix de América. Fue su propio Orfeo, su propia Sibila, su propia centinela del verbo.

Sor Juana no esperó inspiración. Ella fue la inspiración misma. Enclaustrada en los muros del convento de San Jerónimo, su pluma no se calló ni por los votos ni por los inquisidores. Su musa era el conocimiento, su deseo la sabiduría, su amor una biblioteca.

  1. Breve biografía lírica

Juana Ramírez de Asbaje nació en San Miguel Nepantla, en 1648, entre montañas y volcanes, como si el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl hubieran velado su cuna. Desde pequeña mostró un apetito voraz por el saber. Aprendió a leer a los tres años. A los ocho componía versos. A los trece desafiaba a los teólogos de la corte virreinal.

Vestida de hábito jerónimo, Sor Juana escribió, pensó, discutió, desafió. Fue astrónoma sin telescopio, filósofa sin cátedra, teóloga sin púlpito. Murió en 1695 víctima de la peste, cuidando a sus hermanas del convento. Pero su alma permanece intacta en la tinta de sus cartas y sus décimas.

Bibliografía esencial

Inundación castálida (1689)

Carta atenagórica (1690)

Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1700)

El divino Narciso (auto sacramental)

Amor es más laberinto (comedia)

Primero sueño (poema filosófico monumental)

  1. Éxitos literarios

Sor Juana fue la primera gran escritora de América. Su fama traspasó océanos y su figura se elevó como símbolo del genio femenino y la libertad del pensamiento. Fue leída en las cortes de Madrid, comentada en Roma y venerada en toda la Nueva España.

“Primero sueño” es considerado el primer gran poema filosófico de América Latina, mientras que su Respuesta a Sor Filotea es uno de los primeros manifiestos feministas del mundo hispánico.

  1. Poemas inolvidables

Incluimos ahora un poema exquisito, barroco y místico:

NACIMIENTO DE CRISTO, EN QUE SE DISCURRIÓ LA ABEJA: ASUNTO DE CERTAMEN

De la más fragante Rosa
nació la Abeja más bella,
a quien el limpio rocío
dio purísima materia.

Nace, pues, y apenas nace,
cuando en la misma moneda,
lo que en perlas recibió,
empieza a pagar en perlas.

Que llore el Alba, no es mucho,
que es costumbre en su belleza;
mas ¿quién hay que no se admire
de que el Sol lágrimas vierta?

Si es por fecundar la Rosa,
es ociosa diligencia,
pues no es menester rocío
después de nacer la Abeja;

y más, cuando en la clausura
de su virginal pureza,
ni antecedente haber pudo
ni puede haber quien suceda.

¿Pues a qué fin es el llanto
que dulcemente la riega?
¿Quién no puede dar más Fruto,
qué importa que estéril sea?

Mas ¡ay!, que la Abeja tiene
tan íntima dependencia
siempre con la Rosa, que
depende su vida de ella;

pues dándole el néctar puro
que sus fragancias engendran,
no sólo antes la concibe,
pero después la alimenta.

Hijo y Madre, en tan divinas
peregrinas competencias,
ninguno queda deudor
y ambos obligados quedan.

La Abeja paga el rocío
de que la Rosa la engendra,
y ella vuelve a retornarle
con lo mismo que [la alienta].

Ayudando el uno al otro
con mutua correspondencia,
la Abeja a la Flor fecunda,
y ella a la Abeja sustenta.

Pues si por eso es el llanto,
llore Jesús, norabuena,
que lo que expende en rocío
cobrará después en néctar.

5. Análisis desde la poesía novohispana.

Este poema condensa el más puro barroquismo místico: metáforas intrincadas, correspondencias simbólicas, virtudes celestiales escondidas bajo imágenes naturales. La rosa es María. La abeja, Cristo. El rocío, el Espíritu. El néctar, la gracia. Toda una teología encerrada en un enjambre poético.

La poesía novohispana se nutre del Siglo de Oro español, pero al pasar por el tamiz de la Nueva España, adquiere un color propio: el aroma del incienso y el copal, el eco del náhuatl, la luz dorada del retablo. Sor Juana es barroca, sí, pero también americana.

  1. Visión moderna desde las Letras Hipnóticas

Visto desde nuestros días, el poema es un canto a la circularidad del amor. No hay subordinación, sino interdependencia. El Hijo alimenta a la Madre, la Madre engendra al Hijo, ambos son causa y consecuencia.

Es una alegoría poderosa de la relación entre lo humano y lo divino, entre el conocimiento y la fe, entre el verbo que se hace carne y la carne que engendra verbo. La poesía hipnótica actual rescata esta arquitectura para proponer nuevas formas de mirar lo eterno desde lo cotidiano.

  1. Curiosidades y cosas chuscas

Durante el sexenio de José López Portillo, su hermana Margarita López Portillo afirmaba con convicción que era la reencarnación de Sor Juana Inés de la Cruz. Se le permitió incluso custodiar algunos documentos originales de la poeta, lo que causó no poca polémica entre intelectuales e historiadores. Una mezcla de fervor, ego y delirio institucional que solo el México mágico puede explicar.

Curioso es también cómo varios presidentes, de todos los signos políticos, se han declarado en algún momento “herederos espirituales de Benito Juárez”. Pero Sor Juana, sin partido y sin trono, ha sido reencarnada por actrices, poetas, primeras damas… y hasta burócratas.

Segunda Parte: El Sueño de la Razón Infinita

Si la abeja y la rosa eran símbolos de amor divino en su poesía navideña, Primero sueño es la coronación del alma humana que desea comprender el cosmos. Es el vuelo nocturno del alma, el ascenso al conocimiento, la caída inevitable ante los límites de la carne.

En más de 900 versos endecasílabos y heptasílabos, Sor Juana se lanza en el sueño más ambicioso de la lírica americana: el del entendimiento que se quiere elevar hasta los astros para conocerlo todo. El alma se desprende del cuerpo dormido y comienza a escalar los cielos… hasta que el alba la detiene.

“Quiso volar, y cayó”, podría resumir un cínico. Pero nosotros, desde las Letras Hipnóticas, decimos: quiso volar, y lo hizo; cayó, y en su caída sembró constelaciones de metáfora.

Este poema, que en su época fue visto como alegoría teológica, hoy puede leerse también como un manifiesto filosófico de la sed de saber. Y aún más: como una confesión velada de una mujer que, privada del mundo, se atrevió a pensarlo todo en su celda iluminada.

La gran metáfora

La noche representa el mundo sin conocimiento; la ascensión es la búsqueda del alma; la caída es el regreso a los límites humanos. Pero en ese viaje, la monja filósofa toca todos los temas: ciencia, mitología, anatomía, historia, poesía.

El poema no tiene moraleja. Tiene abismo. Y en ese abismo, un espejo: el lector se ve reflejado, despojado de certezas. Lo sublime no da respuestas, solo vértigo.

Final hipnótico

Sor Juana no murió. Se bifurcó. Vive en cada mujer que se atreve a pensar. En cada hombre que se atreve a escribir. En cada lector que se atreve a soñar.

Su Primero sueño no fue el primero ni será el último. Es el que todos cargamos cuando cerramos los ojos por la noche y le preguntamos al universo: “¿Qué es todo esto?”. Y el universo, como ella, responde en verso.

“Y duélense, envidiosos, las estrellas,
de que otra lumbre más alta se vea.” — Sor Juana

Apunte diario sobre letras Hipnóticas A.C.

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