{"id":816,"date":"2025-02-21T20:07:28","date_gmt":"2025-02-21T20:07:28","guid":{"rendered":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=816"},"modified":"2025-02-21T20:07:35","modified_gmt":"2025-02-21T20:07:35","slug":"el-prisionero-de-la-sierra-cap-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=816","title":{"rendered":"El Prisionero de la Sierra (Cap. II)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Arturo David V\u00e1squez Urdiales<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">PARTE II\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al caer la tarde, los tres prisioneros \u2014Ilhuicamina, P\u00e1nfilo y Eleuterio\u2014 se encontraban sentados a un lado de una carreta cargada con provisiones francesas, en un rinc\u00f3n semioscuro del campamento. Sus manos, todav\u00eda atadas, comenzaban a entumecerse. Varios soldados galos daban vueltas por la zona, relev\u00e1ndose en la custodia. Cerca, un cabo franc\u00e9s revisaba las cuerdas y ladraba \u00f3rdenes en su idioma, imponiendo la disciplina por la fuerza de su sable y el temor de su acento incomprensible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los tres intentaban mantenerse firmes y no mostrar abatimiento, la incertidumbre calaba hondo. Pensaban en el capit\u00e1n Moctezuma, quien deb\u00eda de haber notado su ausencia. Tal vez \u00e9l y los dem\u00e1s estar\u00edan planeando un rescate\u2026 o quiz\u00e1 no sab\u00edan ni d\u00f3nde comenzar a buscarlos. El laberinto de arroyos, barrancos y encrucijadas de la sierra jugaba a favor de los invasores, que contaban con gu\u00edas locales comprados con monedas de oro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tensi\u00f3n en el ambiente subi\u00f3 cuando apareci\u00f3 el general Montparnase, acompa\u00f1ado de dos hombres con porte de altos oficiales. Uno, de cabellos claros y con un semblante cuidadosamente rasurado, llevaba bordada la insignia de coronel; el otro, m\u00e1s joven, luc\u00eda un mostacho retorcido y un aire de desd\u00e9n. Se presentaron \u2014en franc\u00e9s\u2014 como Holtmez y Jeimez, aunque sus voces resultaban muy dif\u00edciles de distinguir para los prisioneros mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Holtmez y Jeimez \u2014murmur\u00f3 Ilhuicamina, recordando lo que hab\u00eda dicho Montparnase en la ma\u00f1ana\u2014. Los perros jefes han llegado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vaya, eso significa que querr\u00e1n algo de nosotros \u2014aventur\u00f3 P\u00e1nfilo, mirando a los oficiales con rabia contenida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tres prisioneros fueron obligados a ponerse en pie. Un soldado franc\u00e9s tir\u00f3 de la cuerda que rodeaba sus brazos, conduci\u00e9ndolos hasta donde el general y los oficiales ten\u00edan instalado su improvisado centro de mando: una gran carpa blanca con las banderas imperiales. Sobre una mesa robusta, varios mapas y documentos se ve\u00edan extendidos, iluminados por un farol de aceite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Montparnase adopt\u00f3 un aire ceremonioso cuando tom\u00f3 la palabra:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mis colegas Holtmez y Jeimez desean informaci\u00f3n sobre el contingente republicano que patrulla estas monta\u00f1as. Les sugiero que sean colaboradores. De otro modo, la severidad de la ley marcial caer\u00e1 sobre ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina, P\u00e1nfilo y Eleuterio se mantuvieron en silencio. El general, impaciente, insisti\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nos basta saber cu\u00e1ntos hombres dirigen el capit\u00e1n Moctezuma y por d\u00f3nde planea atacar. Digan la verdad, y quiz\u00e1s se eviten un castigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hemos jurado lealtad a la patria \u2014sise\u00f3 Ilhuicamina\u2014. No diremos nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un atisbo de furia se reflej\u00f3 en los ojos de Montparnase, pero fue Jeimez quien reaccion\u00f3 primero. El oficial, con su mostacho retorcido, propin\u00f3 un empuj\u00f3n violento a Eleuterio, derrib\u00e1ndolo. Sin inmutarse, exigi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Si no hablan, los enviaremos de vuelta a Francia como bot\u00edn de guerra, \u00a1o peor!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de que pudiera propinar otro golpe, Holtmez le pidi\u00f3 mesura. Ten\u00edan otros m\u00e9todos m\u00e1s sutiles. Montparnase, por su parte, se contuvo y se limit\u00f3 a asentir. Luego, orden\u00f3 que trasladaran a los cautivos a una zona m\u00e1s retirada del campamento. Al parecer, pretend\u00edan mantenerlos vivos hasta que decidieran qu\u00e9 hacer con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un encuentro inesperado<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un extremo del campamento, donde los cedros cerraban filas ante la llovizna inminente, se hallaba una antigua caba\u00f1a abandonada que los franceses hab\u00edan reparado para usar como corral y almac\u00e9n. La techumbre estaba en mal estado, pero ofrec\u00eda algo de resguardo contra las inclemencias. Hacia all\u00e1 llevaron a los prisioneros. Al abrir la puerta de tablas, un tufo a humedad y heno les golpe\u00f3 la nariz. Junto a un muro improvisado con costales de ma\u00edz, hab\u00eda un joven mexicano con el torso vendado, recostado contra un barril.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n eres prisionero? \u2014pregunt\u00f3 P\u00e1nfilo, sorprendido de ver a otro compatriota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El joven se incorpor\u00f3 con esfuerzo, revelando que ten\u00eda sangre seca en el vendaje. \u2014As\u00ed parece. Me llamo Hutzilopochtli \u2014contest\u00f3 con voz d\u00e9bil\u2014. Ca\u00ed en sus manos hace un par de d\u00edas. Creen que soy gu\u00eda de los republicanos\u2026 y lo fui, pero consegu\u00ed escapar. Lamentablemente, me atraparon de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina se sinti\u00f3 aliviado por encontrar a otro mexicano. Tal vez juntos podr\u00edan tramar algo. El soldado franc\u00e9s que los acompa\u00f1\u00f3, con gesto adusto, les arroj\u00f3 unas mantas rotas y farfull\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Silencio! Pasar\u00e1n la noche aqu\u00ed. Ma\u00f1ana se ver\u00e1 qu\u00e9 destino tendr\u00e1n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from-.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-817\" style=\"width:503px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from-.webp 1024w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from--300x300.webp 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from--150x150.webp 150w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from--768x768.webp 768w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from--420x420.webp 420w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/DALL\u00b7E-2025-02-21-14.01.14-A-dimly-lit-room-where-four-men-stand-alone-in-the-shadows.-The-only-light-comes-from-the-dying-embers-of-a-worn-out-oil-lamp.-The-ceiling-drips-from--696x696.webp 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La puerta se cerr\u00f3. Los cuatro se quedaron solos en la penumbra, iluminados apenas por los \u00faltimos rescoldos de un candil desgastado. El techo goteaba por la lluvia reci\u00e9n iniciada, y el viento ululaba entre las grietas. Aun as\u00ed, la presencia de Hutzilopochtli y su historia de intentos de fuga encendi\u00f3 una chispa de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Cu\u00e9ntanos, hermano, \u00bfcu\u00e1ntos franceses hay? \u2014inquiri\u00f3 Eleuterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Calculo que en este campamento tendr\u00e1n unos cincuenta. Y se unen a ellos guerrilleros locales al servicio del Imperio franc\u00e9s. A veces salen en avanzadas a los pueblos cercanos y regresan con provisiones o prisioneros \u2014explic\u00f3 Hutzilopochtli\u2014. El tal Montparnase espera reunirse pronto con m\u00e1s tropas. Si lo logran, la sierra ser\u00e1 pr\u00e1cticamente suya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY has tratado de escapar? \u2014pregunt\u00f3 P\u00e1nfilo, con cierto brillo en la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Una vez, pero tuve la mala fortuna de tropezarme con su centinela antes de llegar a lo espeso del monte. Me dispararon y la bala me roz\u00f3 el costado. Cuando despert\u00e9, estaba de nuevo en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina, sereno pero firme, asinti\u00f3. Pensaba en el capit\u00e1n Moctezuma y en la posibilidad de que un contraataque republicano pusiera fin a su cautiverio. Sin embargo, la sierra era vasta, y si los franceses se fortificaban, ning\u00fan rescate ser\u00eda sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Quiz\u00e1 no podemos confiar en que nos salven. Si queremos salir vivos, habr\u00e1 que ingeniar un plan de fuga por nuestra cuenta \u2014dijo Ilhuicamina, casi en un susurro, para que los guardias no oyeran a trav\u00e9s de la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Estar\u00e9 con ustedes \u2014afirm\u00f3 Hutzilopochtli\u2014. Conozco algunos atajos entre las rocas. Cuando estuve con los republicanos, gui\u00e9 a varias patrullas por ah\u00ed. Eso s\u00ed, tendremos que hacerlo con cuidado, pues los galos y sus aliados vigilan d\u00eda y noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como, bajo el rel\u00e1mpago de una tarde tormentosa, los prisioneros comenzaron a urdir sus planes de escape. Conscientes de que no ser\u00eda tarea f\u00e1cil, se juraron mutua lealtad. Si uno ca\u00eda, los dem\u00e1s tendr\u00edan que continuar. Prefer\u00edan morir libres en la monta\u00f1a que vivir encadenados bajo el yugo imperial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer d\u00eda en cautiverio<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al rayar el alba, el golpeteo de tambores y las voces de mando retumbaron fuera de la caba\u00f1a. Los prisioneros no tardaron en averiguar que el campamento se agitaba: Montparnase hab\u00eda dispuesto que parte de sus hombres partiesen en misi\u00f3n de reconocimiento. El miedo de una emboscada republicana parec\u00eda mantenerlos en tensi\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cabo franc\u00e9s que custodiaba la puerta del refugio entr\u00f3 sin previo aviso y pate\u00f3 los pies de P\u00e1nfilo para que despertara. Luego solt\u00f3 un gru\u00f1ido:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Acompa\u00f1adme. El general Montparnase quiere ver a uno de vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina levant\u00f3 la mirada. Quer\u00eda proteger a los suyos, as\u00ed que se ofreci\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ir\u00e9 yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cabo lo tom\u00f3 por la camisa y lo empuj\u00f3. Ilhuicamina sali\u00f3, atravesando el campamento bajo la mirada escrutadora de varios soldados que, al verlo, soltaban alg\u00fan comentario burl\u00f3n o, sencillamente, lo ignoraban. Entre banderas francesas y armamento reluciente, sinti\u00f3 un escalofr\u00edo al pensar en la magnitud del ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo condujeron a una tienda lateral, donde se distingu\u00eda la figura de Montparnase, Holtmez y otro oficial que Ilhuicamina no reconoc\u00eda. Sobre una mesa, hab\u00eda cuencos de metal y jarras con agua. En un rinc\u00f3n, un traductor local \u2014un hombre mestizo de fisonom\u00eda recia\u2014 estaba sentado, listo para intervenir en la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Montparnase dirigi\u00f3 a Ilhuicamina una mirada inescrutable y comenz\u00f3 a hablar en franc\u00e9s. El traductor transmiti\u00f3 el mensaje en espa\u00f1ol:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014El general quiere saber si est\u00e1s dispuesto a colaborar, a servirnos de gu\u00eda para encontrar caminos seguros, abastecernos y evitar a las partidas republicanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina se mantuvo firme:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No. No los ayudar\u00e9 a aplastar a mi pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Holtmez, en un castellano rudimentario, interrumpi\u00f3 al traductor:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No seas necio. \u00bfPrefieres morir? Conduce a nuestras tropas. Ser\u00e1s libre al acabar, y te daremos monedas de plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tentaci\u00f3n era evidente, pero Ilhuicamina no estaba dispuesto a vender su conciencia. Sacudi\u00f3 la cabeza con desd\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nada me har\u00eda traicionar a mi gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Montparnase exhal\u00f3 un suspiro impaciente. Luego pronunci\u00f3 unas breves palabras a Holtmez, quien, volvi\u00e9ndose al traductor, orden\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dile que se prepare para un r\u00e9gimen de trabajos forzados si no colabora. Ser\u00e1 mano de obra para cavar y fortificar el campamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ilhuicamina comprendi\u00f3 que la situaci\u00f3n se complicaba, pero no retrocedi\u00f3. Con la mand\u00edbula apretada, se limit\u00f3 a responder:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La verdad me da igual lo que me impongan. No voy a guiarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El oficial franc\u00e9s le lanz\u00f3 una mirada cargada de furia e hizo un adem\u00e1n para que lo llevaran de vuelta con los otros prisioneros. Ilhuicamina sali\u00f3 con el pecho oprimido: se daba cuenta de que, al negarse, pon\u00eda en riesgo tambi\u00e9n la vida de P\u00e1nfilo, Eleuterio y Hutzilopochtli. Pero su dignidad y su amor por M\u00e9xico no le permit\u00edan doblegarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conexi\u00f3n con los lugare\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al regresar a la caba\u00f1a, Ilhuicamina les refiri\u00f3 lo ocurrido. Hutzilopochtli neg\u00f3 con la cabeza:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Los franceses intentan comprar nuestra voluntad. Creen que pueden corrompernos con dinero o con promesas. Ya han convencido a algunos aldeanos necesitados, pero muchos a\u00fan resisten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nuestro \u00fanico camino es escapar \u2014intervino Eleuterio\u2014. Si no, terminar\u00e1n oblig\u00e1ndonos a trabajar d\u00eda y noche, o peor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz de la conciencia resonaba en los cuatro cautivos. El plan para la huida deb\u00eda ponerse en marcha cuanto antes. Sin embargo, todav\u00eda no contaban con los detalles de la vigilancia, la disposici\u00f3n de los guardias y la ubicaci\u00f3n de las provisiones que necesitar\u00edan para cruzar la sierra. De poco serv\u00eda escapar sin agua y sin armas, dado que la serran\u00eda era cruel con los desprevenidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda transcurri\u00f3 con lentitud. El capit\u00e1n Fouch\u00e9 vigilaba personalmente, y varios soldados se turnaban para echarles un ojo. A ratos, los obligaban a transportar barriles, a cargar le\u00f1a o a limpiar el sector. El sol ca\u00eda a plomo, y las ataduras les escoc\u00edan las mu\u00f1ecas. A pesar del cansancio, Ilhuicamina no dejaba de registrar mentalmente cada sendero y cada \u00e1ngulo del campamento. Lo mismo hac\u00eda Hutzilopochtli cuando lo sacaban a atender su herida y a recoger agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al atardecer, regresaron agotados a la caba\u00f1a. Los guardias les lanzaron algo de pan duro y un jarro con frijoles fr\u00edos. Comieron en silencio, mir\u00e1ndose a los ojos con la complicidad que otorga la adversidad compartida. En la distancia, se o\u00edan disparos aislados y el redoble de tambores, se\u00f1ales inequ\u00edvocas de la actividad militar continua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Amigos, no podemos demorar \u2014susurr\u00f3 Ilhuicamina, cuando la penumbra y el cansancio parec\u00edan invadirlos\u2014. Cada d\u00eda que pase, se afianza m\u00e1s la posici\u00f3n francesa. Arriesgar\u00e9 lo que sea necesario, pero no me rendir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P\u00e1nfilo, Eleuterio y Hutzilopochtli compart\u00edan su determinaci\u00f3n. Entre las sombras, mientras la noche se poblaba de luci\u00e9rnagas y el viento anunciaba otra borrasca, los cuatro prisioneros juraron que, costara lo que costase, saldr\u00edan de aquel presidio improvisado. A partir de ese momento, cualquier detalle ser\u00eda crucial: la ruta de la guardia, los espacios muertos, hasta el temperamento de sus captores. La esperanza, su arma principal, era m\u00e1s fuerte que el cansancio y el terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed concluy\u00f3 el primer d\u00eda completo de cautiverio. Un d\u00eda en el que comprendieron que, aun sin fusiles en las manos, la voluntad de resistir pod\u00eda erguirse frente a la alevos\u00eda del invasor. Bajo el oscuro techo de tablas, con el coraz\u00f3n firme y la mirada encendida, comenzaba a perfilarse el camino a la libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Arturo David V\u00e1squez Urdiales PARTE II\u00a0 Al caer la tarde, los tres prisioneros \u2014Ilhuicamina, P\u00e1nfilo y Eleuterio\u2014 se encontraban sentados a un lado de una carreta cargada con provisiones francesas, en un rinc\u00f3n semioscuro del campamento. Sus manos, todav\u00eda atadas, comenzaban a entumecerse. 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