{"id":4802,"date":"2026-10-14T19:53:18","date_gmt":"2026-10-14T19:53:18","guid":{"rendered":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=4802"},"modified":"2026-10-14T20:30:59","modified_gmt":"2026-10-14T20:30:59","slug":"el-hombre-que-debia-treinta-y-siete-vidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=4802","title":{"rendered":"EL HOMBRE QUE DEB\u00cdA TREINTA Y SIETE VIDAS."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apunte diario sobre letras Hipn\u00f3ticas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Arturo V\u00e1squez Urdiales<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"517\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-1024x517.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4809\" style=\"width:1052px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-1024x517.jpeg 1024w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-300x151.jpeg 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-767x387.jpeg 767w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-149x75.jpeg 149w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-299x151.jpeg 299w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-323x163.jpeg 323w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-696x351.jpeg 696w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-1066x538.jpeg 1066w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-317x160.jpeg 317w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-355x179.jpeg 355w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1-517x261.jpeg 517w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1-1.jpeg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del libro: Los desterrados hijos de Eva<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ESTIGMA V<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ficcionamiento m\u00e1gico hipn\u00f3tico en tres actos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acto I. El ni\u00f1o que viajaba con los expedientes<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oaxaca, 1968\u20132003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David Gregorio naci\u00f3 en Oaxaca de Ju\u00e1rez el 9 de abril de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su madre cont\u00f3 los dedos, le acomod\u00f3 la cabeza y pregunt\u00f3 si aquel temblor de los labios era hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre lleg\u00f3 con una camisa arrugada y una libreta en el bolsillo. Anot\u00f3 la hora. Despu\u00e9s permaneci\u00f3 junto a la cama sin encontrar nada m\u00e1s que mereciera escribirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre se llamaba Elena. Daba clases en secundaria y preparatoria; correg\u00eda trabajos hasta que la casa se quedaba en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda una paciencia que acababa cuando alguien confund\u00eda ignorancia con derecho a humillar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David la vio regresar agotada y preparar otra vez la lecci\u00f3n para un muchacho que apenas hab\u00eda aprendido a leer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre, Rafael, era abogado y escritor de fines de semana. Trabajaba como secretario judicial en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca y en los destinos que le fueron encomendando. Escrib\u00eda con una letra peque\u00f1a y regular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En casa hac\u00eda versos. Hab\u00eda palabras que reservaba para los expedientes y otras que solamente pod\u00edan entrar en un poema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca tuvo una conducta judicial impropia. La familia conoci\u00f3 estrecheces, cuentas aplazadas y zapatos reparados. David creci\u00f3 oyendo que una necesidad propia no autorizaba a comerciar con la desgracia ajena. Su padre dec\u00eda aquello sin levantar la voz. La tranquilidad con que lo dec\u00eda le daba m\u00e1s fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ni\u00f1o lo acompa\u00f1\u00f3 por Oaxaca. Viajaban con carpetas amarradas, ropa para varios d\u00edas y una bolsa donde Elena hab\u00eda puesto pan. Los caminos cambiaban de temperatura, de lengua y de olor. Rafael examinaba los documentos durante las esperas. David examinaba a las personas que aguardaban con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conoci\u00f3 Juchit\u00e1n y el viento del Istmo, que entraba por las mangas y levantaba las hojas antes de que pudieran sujetarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una oficina vio a una mujer apretar un papel contra el pecho mientras hablaba en zapoteco. Su padre esper\u00f3 a que encontraran qui\u00e9n la ayudara a hacerse entender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David pregunt\u00f3 por qu\u00e9 tardaban tanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ella lleva m\u00e1s tiempo esperando \u2014respondi\u00f3 Rafael.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Coixtlahuaca oy\u00f3 que los apellidos pod\u00edan conservar cosas que una persona ya no sab\u00eda explicar. En Silacayo\u00e1pam descubri\u00f3 hombres capaces de caminar durante horas para llegar a una oficina donde quiz\u00e1 les pidieran volver otro d\u00eda. En Nochixtl\u00e1n aprendi\u00f3 a reconocer la desesperaci\u00f3n de quien acaba de perder un documento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre se deten\u00eda en los nombres. Los pronunciaba de nuevo cuando estaban mal escritos. Una letra equivocada pod\u00eda dejar afuera a una persona entera. David empez\u00f3 a mirar las carpetas como se miran habitaciones donde alguien ha quedado encerrado. A veces so\u00f1aba que o\u00eda golpes dentro de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Santiago Yosond\u00faa, despu\u00e9s de una noche de lluvia, vio a un anciano secarse los pies antes de entrar. Hab\u00eda procurado conservar presentable lo poco que ten\u00eda. Rafael le ofreci\u00f3 una silla y le permiti\u00f3 hablar sin empezar a llenar una hoja. El ni\u00f1o recordar\u00eda aquella espera m\u00e1s que el motivo de la visita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Teposcolula encontr\u00f3 iglesias demasiado grandes para las casas que las rodeaban. En Villa Alta aprendi\u00f3 que algunas distancias s\u00f3lo pod\u00edan comprenderse despu\u00e9s de recorrerlas. En Talea de Castro vio reunirse a una comunidad para resolver lo que una sola familia no alcanzaba a sostener.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 a la Sierra Mixe, a tierras chontales de Oaxaca y a pueblos donde la monta\u00f1a obligaba a moderar cualquier certeza. Su padre sab\u00eda trabajar entre expedientes, pero tambi\u00e9n sab\u00eda admitir cu\u00e1ndo necesitaba escuchar. David lo vio cerrar una carpeta para atender a un hombre que continuaba hablando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conoci\u00f3 Teotitl\u00e1n del Camino, llamado tambi\u00e9n Teotitl\u00e1n de Flores Mag\u00f3n, y Teotitl\u00e1n del Valle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordaba un calor seco, despu\u00e9s el olor de la lana, colores que parec\u00edan haber conservado una conversaci\u00f3n con la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Jamiltepec el cuerpo aprend\u00eda otro ritmo; en Juquila las peticiones caminaban al lado de los peregrinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La costa le dio un mar que no sab\u00eda quedarse quieto. El Istmo le dio voces que pod\u00edan llenar una casa antes de que entrara quien las pronunciaba. En un viaje fuera del estado llegaron hasta la Chontalpa, en Tabasco. David encontr\u00f3 otro calor, otra agua, otra manera de descubrir cu\u00e1nto pod\u00eda caber en la palabra pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su padre lo dejaba preguntar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces contestaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces reconoc\u00eda que no ten\u00eda una respuesta que pudiera decir delante de aquellas personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David llev\u00f3 una vida normal. Fue a la escuela, hizo amigos, tuvo verg\u00fcenza de sus zapatos y orgullo de cosas que despu\u00e9s le parecer\u00edan peque\u00f1as. Se enamor\u00f3 sin saber qu\u00e9 hacer con la noticia. No vio apariciones durante su infancia ni conserv\u00f3 recuerdos que pudiera separar de un sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda, sin embargo, una imagen que regresaba. Una mesa, un hombre lastimado y una pluma en el suelo. Alguien le ped\u00eda que la recogiera. \u00c9l obedec\u00eda y sent\u00eda una verg\u00fcenza tan precisa que despertaba procurando lavarse las manos. Su madre atribu\u00eda aquellos sobresaltos al cansancio de los viajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rafael se jubil\u00f3 en 1985. Orden\u00f3 papeles, devolvi\u00f3 lo que pertenec\u00eda a la oficina y llev\u00f3 a casa una caja con libros. David lo ayud\u00f3 a cargarla. Le pareci\u00f3 que su padre regresaba con menos peso del que hab\u00eda llevado durante a\u00f1os. Despu\u00e9s vio c\u00f3mo se sentaba a escribir y comprendi\u00f3 que a\u00fan ten\u00eda cosas pendientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo a\u00f1o David Gregorio ingres\u00f3 al seminario. Ten\u00eda diecisiete a\u00f1os. Quer\u00eda encontrar una forma de acompa\u00f1ar a los otros y crey\u00f3 que pod\u00eda aprenderla dentro de una casa donde la oraci\u00f3n organizaba el d\u00eda. Le gustaban las bibliotecas, el silencio de la capilla y la voz de quienes rezaban sin procurar ser o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Permaneci\u00f3 casi tres a\u00f1os. Aprendi\u00f3 lat\u00edn, disciplina y la incomodidad de distinguir entre un deseo noble y una vocaci\u00f3n. Hab\u00eda d\u00edas en que imaginaba toda la vida dentro de aquel recinto. Otros, una sola pregunta consegu\u00eda mostrarle cu\u00e1nto de su certeza depend\u00eda de no salir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una madrugada despert\u00f3 diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Todav\u00eda falta la hermana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su compa\u00f1ero de cuarto le pidi\u00f3 que se callara. David no sab\u00eda de qu\u00e9 hermana hab\u00eda hablado. Encontr\u00f3 un papel junto a la cama y escribi\u00f3 la frase antes de que se deshiciera. Durante semanas intent\u00f3 darle un sentido. Finalmente la guard\u00f3 dentro de un libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 del seminario en 1988. Su padre lo escuch\u00f3 sin convertir aquella decisi\u00f3n en un fracaso. Elena quiso saber cu\u00e1ndo empezar\u00eda a estudiar de nuevo. David agradeci\u00f3 la pregunta: conten\u00eda un porvenir. Dej\u00f3 las letan\u00edas y pas\u00f3 al mundo de las leyes, al dominio de legis, donde tambi\u00e9n hab\u00eda f\u00f3rmulas, promesas y personas esperando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hizo abogado en 1993. Le interesaban las palabras que pod\u00edan modificar la vida de alguien y le preocupaba la facilidad con que pod\u00edan utilizarse sin pensar en esa vida. Cuando un cliente le entregaba documentos, procuraba escuchar antes de revisar. Hab\u00eda aprendido esa costumbre viajando junto a su padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen de la pluma regres\u00f3 durante sus estudios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empez\u00f3 a ver una costura entre dos superficies escritas. Hab\u00eda una gota oscura cerca de los signos. En el sue\u00f1o sab\u00eda que pod\u00eda conservar el empleo si evitaba preguntar de d\u00f3nde ven\u00eda. Despertaba con el asco de haber entendido demasiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1996 se acerc\u00f3 a un grupo mas\u00f3nico. Quer\u00eda conocer sus s\u00edmbolos, sus formas de estudio, su disciplina. Asisti\u00f3 con respeto y tard\u00f3 poco en descubrir que no ten\u00eda vocaci\u00f3n para permanecer all\u00ed. Las ceremonias le produc\u00edan inter\u00e9s, pero no lograba convertir ese inter\u00e9s en pertenencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue entonces cuando conoci\u00f3 al arquitecto Jos\u00e9 P\u00e9rez y P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda el grado treinta y tres y unas manos que parec\u00edan haber trabajado m\u00e1s de lo que contaban sus maneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablaba despacio. Pod\u00eda examinar un plano durante largo tiempo antes de se\u00f1alar una sola equivocaci\u00f3n. Cuando alguien lo llamaba maestro, preguntaba primero qu\u00e9 necesitaba aprender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 advirti\u00f3 la indecisi\u00f3n de Gregorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Puedes marcharte \u2014le dijo\u2014. Lo que has venido a buscar no siempre est\u00e1 en la casa donde empezaste a buscarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El joven sinti\u00f3 alivio y verg\u00fcenza. El arquitecto no parec\u00eda ofendido. Le devolvi\u00f3 un libro que hab\u00eda dejado sobre la mesa y se qued\u00f3 mirando sus dedos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un instante David pens\u00f3 que lo reconoc\u00eda de alg\u00fan lugar. La impresi\u00f3n pas\u00f3, dejando un fr\u00edo muy antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 le habl\u00f3 de otro c\u00edrculo. Estudiaban s\u00edmbolos, relatos de experiencias extra\u00f1as y los l\u00edmites de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos se dec\u00edan rosacruces; otros, herederos espirituales del Temple. En aquella fraternidad privada se encontraban personas que no compart\u00edan todas sus creencias, pero continuaban reuni\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto era su gran maestre. David Gregorio entrar\u00eda como aprendiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las primeras conversaciones ocurrieron en Oaxaca. Hab\u00eda libros, caf\u00e9, discusiones y silencios que no siempre significaban lo mismo para todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio aprendi\u00f3 a desconfiar de la solemnidad que procura resolver demasiado pronto una pregunta dif\u00edcil. Jos\u00e9 lo dejaba objetar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde el arquitecto le mostr\u00f3 una rosa tallada junto a una cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David sinti\u00f3 olor a madera quemada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 retir\u00f3 la mano y ambos permanecieron callados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primavera de 2003, cuando decidieron reunirse en la Ciudad de M\u00e9xico, Gregorio pens\u00f3 que empezaba otro viaje de estudio. Prepar\u00f3 ropa, documentos y una libreta. Su padre le pregunt\u00f3 d\u00f3nde dormir\u00eda. \u00c9l contest\u00f3 y procur\u00f3 explicar qu\u00e9 iban a hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rafael escuch\u00f3 hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Acu\u00e9rdate de qui\u00e9n est\u00e1 sentado enfrente \u2014le dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David tom\u00f3 la libreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda no sab\u00eda cu\u00e1nto iba a necesitar aquella frase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acto II. La casa donde el ciego empez\u00f3 a ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciudad de M\u00e9xico. 15\u201329 de mayo de 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa estaba en Donceles. Ten\u00eda un patio estrecho, una escalera gastada y habitaciones donde los libros conservaban un olor que la humedad no terminaba de vencer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prestaba el padre Ignacio Montalb\u00e1n, un jesuita espa\u00f1ol, superior de aquella residencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos le dec\u00edan abad y \u00e9l dejaba pasar el apodo cuando ten\u00eda asuntos m\u00e1s urgentes que corregir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdote trataba a Jos\u00e9 con una confianza hecha de desacuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pod\u00edan discutir durante una tarde y compartir despu\u00e9s una cena sin volver a los argumentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio encontr\u00f3 all\u00ed una forma de amistad que le resultaba m\u00e1s convincente que muchos juramentos. Se acomod\u00f3 entre los aprendices y abri\u00f3 su libreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda m\u00e9dicos, profesores, comerciantes y hombres que hab\u00edan aprendido a conservar una expresi\u00f3n importante incluso cuando ignoraban de qu\u00e9 se hablaba. La fraternidad llevaba rosas junto a sus cruces y utilizaba nombres antiguos para reuniones celebradas en un pa\u00eds moderno, sobre las piedras de la vieja Nueva Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien propuso estudiar a una persona sometida a un sufrimiento extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro lo dijo con menos cuidado:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Traigamos al m\u00e1s jodido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se oyeron risas breves. El padre Ignacio mir\u00f3 a los presentes. Jos\u00e9 pregunt\u00f3 qui\u00e9n estaba dispuesto a salir y sentarse junto a esa persona antes de traerla. El silencio dur\u00f3 lo suficiente para que Gregorio entendiera cu\u00e1nto pod\u00eda cambiar una reuni\u00f3n cuando la curiosidad deb\u00eda caminar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue con un compa\u00f1ero hasta la Catedral Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oyeron campanas, motores, vendedores. Cerca de una entrada encontraron un cuerpo apoyado sobre un cart\u00f3n. Al principio Gregorio calcul\u00f3 noventa a\u00f1os. Despu\u00e9s escuch\u00f3 la voz y comprendi\u00f3 que hab\u00eda algo terrible en su manera de haber hecho aquel c\u00e1lculo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llamaba Tepotzin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda treinta y nueve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda nacido en 1964, en una casa del borde oriental del valle de M\u00e9xico. Una abuela proced\u00eda de Tlaxcala. Su padre beb\u00eda hasta perder el camino de regreso; de su madre dejaron de tener noticias cuando \u00e9l era demasiado peque\u00f1o para conservar una explicaci\u00f3n. Qued\u00f3 en manos de personas que apenas consegu\u00edan cuidarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naci\u00f3 ciego. Bajo los p\u00e1rpados hab\u00eda \u00f3rbitas malformadas, huecos que la piel no acababa de cubrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las manos crecieron contra\u00eddas. Una pierna llevaba el cuerpo hacia un lado y la espalda lo devolv\u00eda hacia el otro. Aprendi\u00f3 a desplazarse con los codos y las rodillas sobre materiales que encontraba en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cart\u00f3n se mojaba. La ropa se abr\u00eda donde rozaba el suelo. Ten\u00eda heridas que pod\u00edan descansar durante una noche y comenzar de nuevo con los primeros metros del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces la saliva le ca\u00eda sobre la camisa mientras procuraba formar una palabra. Quienes se impacientaban terminaban la frase por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda aprendido a esperar que dejaran de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su inteligencia permanec\u00eda entera dentro de un cuerpo que la ciudad se apresuraba a interpretar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conoc\u00eda las voces de quienes se deten\u00edan, el sonido de las monedas y la diferencia entre una limosna dejada con prisa y una mano que permanec\u00eda cerca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda un humor seco que algunas personas confund\u00edan con ingratitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dorm\u00eda donde pod\u00eda. En uno de sus refugios las ratas hab\u00edan aprendido a salir despu\u00e9s de que se acostara. \u00c9l conservaba la comida dentro de una bolsa amarrada a su mu\u00f1eca. Escuchaba c\u00f3mo se acercaban. Cuando la bolsa quedaba vac\u00eda, las dejaba buscar entre el cart\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio se arrodill\u00f3 para hablarle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin oy\u00f3 la ropa rozar el piso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfMe va a levantar o me va a fotografiar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abogado dijo su nombre y explic\u00f3 la invitaci\u00f3n. Un grupo quer\u00eda escucharlo, conocer lo que recordaba, conversar durante una noche. Habr\u00eda comida, transporte y trescientos pesos. Tepotzin pregunt\u00f3 si iban a rezar sobre \u00e9l, exhibirlo o conseguir que firmara algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio contest\u00f3 a cada pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre permaneci\u00f3 callado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La mitad primero \u2014dijo al final.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"760\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-760x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4810\" style=\"aspect-ratio:0.7421918762206107;width:1055px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-760x1024.jpeg 760w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-223x300.jpeg 223w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-768x1035.jpeg 768w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-150x202.jpeg 150w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-300x404.jpeg 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-296x399.jpeg 296w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-696x938.jpeg 696w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-1067x1439.jpeg 1067w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2-270x364.jpeg 270w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-2.jpeg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se la dieron. Regresaron con una silla prestada y lo llevaron hasta la casa. Durante el trayecto Gregorio encontr\u00f3 el olor de la ropa h\u00fameda y de una herida que necesitaba atenci\u00f3n. Le avergonz\u00f3 descubrir cu\u00e1nto esfuerzo deb\u00eda hacer para conservar la naturalidad de sus maneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 sali\u00f3 a recibirlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin escuch\u00f3 sus pasos y se llev\u00f3 una mano al pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A usted lo conozco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto aguard\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No s\u00e9 de d\u00f3nde \u2014a\u00f1adi\u00f3 el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo acomodaron, le dieron de cenar y esperaron a que terminara. Algunos hab\u00edan preparado preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin pidi\u00f3 que le describieran la habitaci\u00f3n. Quiso saber cu\u00e1ntas personas hab\u00eda y d\u00f3nde se encontraba la puerta. Gregorio fue contestando mientras varios miraban los cuadernos que todav\u00eda no hab\u00edan abierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctora Beatriz Luj\u00e1n permaneci\u00f3 a su lado. Le explic\u00f3 que iban a ayudarlo a concentrarse y a contar lo que apareciera en su memoria. Pod\u00eda pedir que se detuvieran. Tepotzin quiso saber qui\u00e9n escuchar\u00eda la grabaci\u00f3n. Ella respondi\u00f3. El hombre acept\u00f3 despu\u00e9s de asegurarse de que Gregorio seguir\u00eda cerca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sesi\u00f3n del 15 de mayo comenz\u00f3 con un ruido peque\u00f1o: el mecanismo de una grabadora de casetes. Tepotzin lo reconoci\u00f3 y pregunt\u00f3 si el aparato tambi\u00e9n cobrar\u00eda por estar all\u00ed. Hubo una risa. Esta vez \u00e9l hab\u00eda decidido d\u00f3nde ponerla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde su respiraci\u00f3n cambi\u00f3. La doctora esper\u00f3 antes de preguntar qu\u00e9 sent\u00eda. Tepotzin habl\u00f3 de fr\u00edo, de una pared, de una moneda que hab\u00eda rodado hasta un lugar donde no pod\u00eda alcanzarla. Su mano derecha busc\u00f3 algo sobre la manta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me llamo Juli\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio escribi\u00f3 el nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz cont\u00f3 una vida comenzada en 1930. Hab\u00eda una madre que avisaba antes de mover los objetos y un hambre que pod\u00eda continuar despu\u00e9s de que los dem\u00e1s terminaran de comer. Juli\u00e1n conservaba el cuerpo castigado desde peque\u00f1o. A los treinta ya le dec\u00edan viejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Record\u00f3 una ma\u00f1ana frente a la Catedral. Una ni\u00f1a le hab\u00eda puesto pan en la mano y esperado hasta que pudiera sujetarlo. Lo parti\u00f3 para compartirlo con otro hombre. Mientras contaba, Tepotzin mov\u00eda los dedos contra\u00eddos como si procurara conservar el tama\u00f1o de cada mitad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s lleg\u00f3 una habitaci\u00f3n muy fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es 1962 \u2014dijo\u2014. Ya no puedo tragar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su voz se redujo. La doctora interrumpi\u00f3 la sesi\u00f3n y Gregorio lo ayud\u00f3 a volver a reconocer la silla, el patio, las personas. Tepotzin pidi\u00f3 agua. Bebi\u00f3 despacio. Estaba llorando por alguien que hab\u00eda tenido menos a\u00f1os de los que Gregorio imagin\u00f3 al encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al terminar pregunt\u00f3 si recibir\u00eda el resto del dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se lo dieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiso regresar el jueves siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la sesi\u00f3n del 22 de mayo habl\u00f3 de Veracruz. Se llamaba Pedro Pablo y hab\u00eda nacido en 1852. El agua cercana ol\u00eda de otro modo; los pasos ten\u00edan sonidos que \u00e9l distingu\u00eda por la carga de quienes caminaban. Ped\u00eda junto a un muro y conservaba una lata entre las rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n hab\u00eda nacido ciego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una mano no consegu\u00eda abrirse. La otra le permit\u00eda comer despu\u00e9s de apoyar el alimento sobre el brazo. Un hombre le cobraba por dejarlo dormir bajo techo. Si consegu\u00eda pocas monedas, deb\u00eda salir. Tepotzin reprodujo el modo de contar aquel dinero con una paciencia que hizo callar a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro aprendi\u00f3 a reconocer cu\u00e1ndo iba a llover por el dolor que le sub\u00eda desde la pierna. Su cuerpo parec\u00eda haber llegado a la vida despu\u00e9s de soportarla durante d\u00e9cadas. En 1898 muri\u00f3 sin saber qui\u00e9n retir\u00f3 la lata de su lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin regres\u00f3 a la silla con los labios secos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Otra vez \u2014murmur\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 le sostuvo la mano hasta que pudo pedir una cosa distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de esa sesi\u00f3n comenzaron a reunirse menos personas. Algunos alegaron compromisos. Otros ya no deseaban escuchar aquello a tan poca distancia. El padre Ignacio conserv\u00f3 la casa abierta. Gregorio dejaba preparados el cuaderno, el agua y una toalla antes de cada visita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la noche del 29 de mayo apareci\u00f3 una lengua que Tepotzin nunca hab\u00eda hablado delante de ellos. Las palabras francesas sal\u00edan entre movimientos dif\u00edciles de la mand\u00edbula. Uno de los presentes pudo reconocerlas y comenz\u00f3 a traducir. Beatriz observaba al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llamaba Aubin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda nacido en Rouen en 1814.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde ni\u00f1o conoci\u00f3 el Sena por el sonido del agua y por la advertencia de quienes le imped\u00edan acercarse. Ped\u00eda junto a un paso concurrido. Su madre le hab\u00eda cosido una bolsa a la ropa para que no perdiera las monedas. A veces otros ni\u00f1os le quitaban una y esperaban a ver si lo descubr\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-768x1024-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4806\" style=\"width:1055px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-768x1024-1.jpeg 768w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-225x300.jpeg 225w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-150x200.jpeg 150w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-300x400-1.jpeg 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-1068x1424.jpeg 1068w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-696x928.jpeg 696w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1-273x364.jpeg 273w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.30-PM-1-1.jpeg 1086w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aubin muri\u00f3 en 1847, a los treinta y tres a\u00f1os. La voz cont\u00f3 que alguien lo hab\u00eda llamado viejo durante el entierro. La madre procur\u00f3 explicar su edad. Quienes estaban cerca continuaron preparando la tierra. Gregorio dej\u00f3 de escribir mientras escuchaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres cuerpos sin vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo gesto de buscar agua donde quiz\u00e1 alguien la hubiera dejado al alcance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin empez\u00f3 a temblar. Sus manos recorrieron la manta, subieron hacia la cara y se quedaron all\u00ed. Beatriz se acerc\u00f3. Jos\u00e9 sostuvo el recipiente que hab\u00eda preparado Gregorio. El hombre pronunci\u00f3 unas palabras que llegaron demasiado claras para la dificultad con que sol\u00eda hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Antes de Aubin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La habitaci\u00f3n qued\u00f3 inm\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Aqu\u00ed tengo ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abri\u00f3 los p\u00e1rpados deformados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio sinti\u00f3 que el hombre acababa de encontrar una luz situada en otro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin levant\u00f3 la cara hacia el lugar donde estaba Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda la boca entreabierta. Un hilo de saliva descend\u00eda sobre el pecho mientras su voz adquir\u00eda una tranquilidad desconocida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y ellos tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se oy\u00f3 un gemido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin comenz\u00f3 a mover los dedos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctora detuvo la sesi\u00f3n. Le habl\u00f3 hasta que consigui\u00f3 volver a identificar la voz de Gregorio y el contacto de la manta. Cuando pregunt\u00f3 d\u00f3nde se encontraba, nadie respondi\u00f3 con suficiente rapidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Donceles \u2014dijo finalmente el abogado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin se encogi\u00f3 dentro de la silla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo me acordaba de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 P\u00e9rez y P\u00e9rez dej\u00f3 el agua sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda los ojos llenos de l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acto III. Los nombres debajo de los p\u00e1rpados<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciudad de M\u00e9xico, 5 de junio de 2003. Par\u00eds, 1793.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin pidi\u00f3 volver. Gregorio fue a buscarlo y lo encontr\u00f3 mojado, con una manga pegada a una herida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda llovido durante la noche. El hombre conservaba el dinero dentro de la bolsa atada a su mu\u00f1eca y pregunt\u00f3 cu\u00e1nto faltaba para llegar a la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Podemos dejarlo \u2014dijo Gregorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin hizo un movimiento que el abogado tard\u00f3 en comprender. Buscaba su mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo quiero saber por qu\u00e9 me acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Donceles esperaba un grupo m\u00e1s peque\u00f1o. El padre Ignacio hab\u00eda retirado los adornos que estorbaban alrededor de la silla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 P\u00e9rez y P\u00e9rez estaba junto a una ventana. Beatriz prepar\u00f3 lo necesario para atender al hombre si volv\u00eda a agotarse. Nadie hizo aquella noche una broma sobre la miseria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin pregunt\u00f3 si Jos\u00e9 segu\u00eda all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto se acerc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Cuando empiece, no se vaya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 prometi\u00f3 quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria lleg\u00f3 con una mesa. Hab\u00eda tela, madera, un recipiente y unos dedos que pod\u00edan abrirse completamente. Tepotzin los movi\u00f3 sobre la manta. Su voz perdi\u00f3 el esfuerzo habitual de la mand\u00edbula. Pronunci\u00f3 un nombre franc\u00e9s, lo repiti\u00f3 y despu\u00e9s sonri\u00f3 de una manera que Gregorio no hab\u00eda visto en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Gaspard Vautrin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre Ignacio dej\u00f3 de mover los labios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio sinti\u00f3 caer una pluma dentro de su memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era Par\u00eds. A\u00f1o de 1793. Gaspard examinaba a un joven detenido que ten\u00eda las manos sujetas. Se llamaba L\u00e9onard Moreau. Hab\u00eda preguntado si alguien avisar\u00eda a su familia y ahora procuraba conservar la cabeza quieta. Su hermano peque\u00f1o segu\u00eda esperando que regresara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verdugo le acomod\u00f3 el cuello de la camisa. Le habl\u00f3 con suavidad. L\u00e9onard confundi\u00f3 por un momento aquella atenci\u00f3n con una forma de misericordia. Cuando los dedos se acercaron a su cara intent\u00f3 retroceder y encontr\u00f3 la mano de un ayudante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin comenz\u00f3 a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su voz continu\u00f3 hablando con la serenidad de Gaspard.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo un grito tan cerca que pareci\u00f3 salir de la mesa. La sangre baj\u00f3 por el rostro del muchacho y empap\u00f3 el cuello que el verdugo hab\u00eda acomodado. Una de las \u00f3rbitas conserv\u00f3 durante unos instantes un resto de claridad rota. Despu\u00e9s los dedos regresaron a ella y terminaron el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con frialdad y una locura extraordinaria, el verdugo le sac\u00f3 los ojos al pr\u00f3ximo guillotinado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El joven trat\u00f3 de seguir la voz que antes le hab\u00eda parecido bondadosa. Todo movimiento lo devolv\u00eda al dolor. Las rodillas cedieron. El ayudante lo sostuvo mientras Gaspard apartaba de sus u\u00f1as una materia tibia, blanda, que todav\u00eda pertenec\u00eda a un hombre vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La doctora se acerc\u00f3 a Tepotzin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l mov\u00eda los dedos contra\u00eddos y procuraba dejar algo sobre un borde invisible. La saliva le ca\u00eda mezclada con sangre del labio que se hab\u00eda mordido. Gregorio sinti\u00f3 una n\u00e1usea que lo oblig\u00f3 a cerrar el cuaderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gaspard habl\u00f3 de los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo segu\u00edan despu\u00e9s del trabajo. Aparec\u00edan en los vasos, en la ventana, en una cuchara. Hab\u00eda decidido quitarlos antes de ejecutar a algunos condenados para ahorrarse el regreso de su mirada. Sab\u00eda que iba a causar dolor. Hab\u00eda aprendido a conseguir una cooperaci\u00f3n moment\u00e1nea hablando con delicadeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">L\u00e9onard sali\u00f3 hacia la muerte con las cuencas sangrando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gaspard se lav\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche lo encontr\u00f3 tambi\u00e9n con los ojos cerrados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s apareci\u00f3 Madeleine Roussel. Ten\u00eda treinta y cuatro a\u00f1os y una hija que sab\u00eda distinguirla por el modo en que golpeaba la puerta. Hab\u00eda procurado arreglarse el cabello antes de la ejecuci\u00f3n. Gaspard le apart\u00f3 un mech\u00f3n de la cara y ella le dio las gracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin repiti\u00f3 esas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto se cubri\u00f3 la boca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madeleine pidi\u00f3 que terminaran. Su voz fue perdiendo forma a medida que el dolor ocupaba los lugares donde antes hab\u00eda visto. Los ayudantes conservaron su cuerpo erguido. Gaspard continu\u00f3 porque tem\u00eda m\u00e1s a la mirada que pod\u00eda regresar durante la noche que a la s\u00faplica que estaba escuchando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambien le saco los ojos antes de matarla. Era un verdugo cruel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cabeza lleg\u00f3 al final habiendo perdido dos veces el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Beatriz interrumpi\u00f3 la sesi\u00f3n. Tepotzin volvi\u00f3 a buscar la mano de Jos\u00e9. Durante varios minutos s\u00f3lo pudo decir que todav\u00eda estaban all\u00ed. Le ofrecieron agua. Pregunt\u00f3 si pod\u00edan dejar el recipiente cerca aunque no consiguiera beber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio abri\u00f3 el cuaderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribi\u00f3 L\u00e9onard Moreau.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribi\u00f3 Madeleine Roussel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se qued\u00f3 esperando el siguiente nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin habl\u00f3 de nuevo cuando pudo hacerlo. Record\u00f3 a Bastien Lenoir, que hab\u00eda trabajado cargando mercanc\u00edas. A Jeanne Caron, que rez\u00f3 hasta que la boca dej\u00f3 de obedecerla. A Andr\u00e9 Giraud, que procuraba conservar una cuenta exacta de lo ocurrido para cont\u00e1rsela a alguien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos hab\u00edan cometido delitos. Otros llegaban envueltos en acusaciones que Gaspard nunca se interes\u00f3 en examinar. Todos ten\u00edan una muerte asignada y el verdugo a\u00f1ad\u00eda aquello que lo ayudaba a sentirse menos perseguido. La sentencia le daba un oficio. Sus dedos hab\u00edan escogido el resto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre Ignacio escuchaba con una dureza que le iba cambiando la cara. Hab\u00eda acompa\u00f1ado enfermos y moribundos, pero ahora recib\u00eda el relato de un hombre que hab\u00eda convertido el \u00faltimo instante de otros en una tarea destinada a proteger su propio descanso. Era un descaro de la locura y lo pagar\u00eda viva a vida en intenso dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz lleg\u00f3 al 21 de enero de 1793.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La plaza de la Revoluci\u00f3n esperaba la ejecuci\u00f3n de Luis XVI. Charles-Henri Sanson estaba al frente de los hombres del cadalso. Gaspard trabajaba entre ellos y hab\u00eda decidido conservar intactos los ojos del antiguo rey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel nombre pod\u00eda traer personas dispuestas a exigir explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luis apareci\u00f3 con cansancio, ropa y unos pies que deb\u00edan subir escalones. Gaspard sinti\u00f3 la decepci\u00f3n de encontrar un hombre debajo de todo lo que hab\u00eda esperado. El condenado quiso hablar. Los tambores cubrieron las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hoja cay\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin dio un grito y los presentes oyeron la plaza dentro de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s lleg\u00f3 la frase:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Jacques de Molay! \u00a1Est\u00e1s vengado!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto retrocedi\u00f3 hasta tocar la pared.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se sinti\u00f3 atravesado por un rayo que viaj\u00f3 casi 800 a\u00f1os para llegar directamente a esa habitaci\u00f3n de la calle de donceles en la ciudad de M\u00e9xico, un oasis que no exist\u00eda cuando el Gran Maestre fue injustamente quemado en la hoguera. Jos\u00e9 P\u00e9rez y P\u00e9rez sinti\u00f3 en ese momento el poder del Universo, unas centenarias llamas que lo ahogaban, la injusticia y al ver a Tepotzin, una especie de venganza, la que quiso retirar de inmediato de su mente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante unos instantes el patio de Donceles tuvo olor a madera ardiendo. Gregorio lo percibi\u00f3 antes de comprender por qu\u00e9 hab\u00eda empezado a mirar las manos de Jos\u00e9. En las mu\u00f1ecas del maestro crey\u00f3 distinguir dos marcas que la luz volv\u00eda demasiado antiguas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin volvi\u00f3 la cabeza hacia \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo lo sujet\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz hab\u00eda cambiado otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no hablaba Gaspard.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre recordaba un islote, un r\u00edo fr\u00edo y un cuerpo que deb\u00eda permanecer junto a la madera. Se llamaba Arnaut Bellier. Hab\u00eda recibido pan de aquel mismo esp\u00edritu cuando todav\u00eda era un muchacho llamado Hori, junto a un horno de Karnak.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria atraves\u00f3 siglos con una rapidez que dej\u00f3 a Tepotzin sin aliento. Busc\u00f3 una vasija, una mano vendada, el rostro del hombre que le hab\u00eda pedido conservarla. Despu\u00e9s regres\u00f3 al islote y encontr\u00f3 a Jacques de Molay levantando la cabeza entre el humo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pod\u00edas haberme llevado agua desde el primer d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 P\u00e9rez y P\u00e9rez descendi\u00f3 junto a la silla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio vio una herida en el tiempo: el arquitecto, el gran maestre, el hombre de la hospeder\u00eda, Nebam\u00f3n. Aquella identidad permanec\u00eda cerca de quien lo hab\u00eda cuidado, traicionado y destruido. El hilo rojo pasaba por las manos de ambos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 apoy\u00f3 la frente sobre la mano contra\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Jacques \u2014dijo Tepotzin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto llor\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda recibido otro cuerpo para construir casas y aprender a sostener pesos que no figuraban en los planos. Tambi\u00e9n hab\u00eda vuelto a encontrar al hombre que intent\u00f3 tocarlo cuando el fuego ya no permit\u00eda acercarse. Permaneci\u00f3 all\u00ed, con la frente apoyada, hasta que Tepotzin pudo respirar mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio oy\u00f3 un muchacho pidiendo que avisaran a una hermana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mesa regres\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vio el pergamino, la pluma ca\u00edda y el espacio que hab\u00eda conservado junto a un nombre. \u00c9l preparaba materiales para quienes autorizaban los actos. Sab\u00eda que los hombres hab\u00edan sufrido y procuraba trabajar con suficiente precisi\u00f3n para conservar el empleo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llamaba Pierre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jehan hab\u00eda muerto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda faltaba la hermana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David Gregorio sostuvo el cuaderno con las dos manos. Durante un momento sinti\u00f3 que todo lo aprendido junto a su padre hab\u00eda llegado hasta aquella habitaci\u00f3n para permitirle hacer algo distinto. Pod\u00eda escuchar. Pod\u00eda escribir los nombres. Pod\u00eda acompa\u00f1ar al hombre que hab\u00eda quedado delante de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"759\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-759x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4807\" style=\"width:1055px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-759x1024.jpeg 759w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-222x300.jpeg 222w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-767x1036.jpeg 767w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-150x202.jpeg 150w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-300x405.jpeg 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-296x400.jpeg 296w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-696x939.jpeg 696w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-1067x1441.jpeg 1067w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM-269x363.jpeg 269w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-14-at-12.55.31-PM.jpeg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin pidi\u00f3 que continuaran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00eda llegar al final de Gaspard.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Record\u00f3 a una hermana que fue a preguntar por el cuerpo de su hermano. Record\u00f3 el instante en que el verdugo no consigui\u00f3 mentir con suficiente rapidez. Despu\u00e9s una habitaci\u00f3n peque\u00f1a, una mujer tratando de ayudarlo a beber y una l\u00e1mpara que \u00e9l no permit\u00eda apagar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gaspard muri\u00f3 en 1811.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria encontr\u00f3 a las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conservaban sus nombres, sus casas, las manos de quienes las hab\u00edan esperado. Cada una ten\u00eda un lugar propio. Gaspard intent\u00f3 hablar del oficio. Hubo que escuchar entonces lo que hab\u00eda a\u00f1adido por voluntad propia, lo que nadie necesit\u00f3 ordenar y \u00e9l realiz\u00f3 para ahorrarse miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparecieron treinta y siete rostros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">L\u00e9onard ten\u00eda un hermano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madeleine ten\u00eda una hija.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bastien hab\u00eda prometido llevar harina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jeanne llevaba una peque\u00f1a medalla escondida en la ropa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los otros fueron llegando con cosas igualmente peque\u00f1as, capaces de contener una vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin comenz\u00f3 a contar. Cada vez que pronunciaba un n\u00famero sent\u00eda una presi\u00f3n diferente en el cuerpo. La mano, la espalda, una rodilla, la boca. Al llegar al \u00faltimo qued\u00f3 inm\u00f3vil durante tanto tiempo que Gregorio tuvo que acercarse para escuchar si todav\u00eda respiraba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Treinta y siete \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hilo de Ariadna se extendi\u00f3 por la habitaci\u00f3n. Gregorio lo vio pasar entre el cuaderno y los dedos del arquitecto. Despu\u00e9s se multiplic\u00f3 en hebras que llegaban hasta rostros conservados en una claridad terrible. Cada v\u00edctima ten\u00eda la suya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed estaba la cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por cada persona a la que Gaspard hab\u00eda arrancado los ojos antes de matarla, una vida tendr\u00eda que empezar en aquella oscuridad, entre el hambre, la dependencia y un cuerpo doliente. Cada existencia llevar\u00eda el peso de uno de esos encuentros. La memoria regresaba ahora para darle nombres a lo que hab\u00eda soportado sin comprender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aubin: 1814\u20131847.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro Pablo: 1852\u20131898.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juli\u00e1n: 1930\u20131962.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin: 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iba en la cuarta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda lo esperaban treinta y tres nacimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio sinti\u00f3 una injusticia tan grande dentro de aquella justicia que tuvo que apartar la cara. Hab\u00eda salido a buscar a un hombre para una reuni\u00f3n. Ahora conoc\u00eda el tama\u00f1o de un camino que ninguno de los presentes pod\u00eda recorrer por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin pregunt\u00f3 cu\u00e1ntas veces tendr\u00eda que volver a pedir agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie contest\u00f3 de inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre Ignacio se acerc\u00f3. Hab\u00eda empezado a rezar la Salve con una voz que Gregorio reconoci\u00f3 de sus a\u00f1os de seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ti clamamos, los desterrados hijos de Eva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin escuch\u00f3 hasta el final. Despu\u00e9s pidi\u00f3 saber si aquella frase tambi\u00e9n lo inclu\u00eda. El sacerdote le tom\u00f3 la mano y permaneci\u00f3 con ella entre las suyas. Era una pregunta que deb\u00eda contestar antes de volver a pronunciar cualquier otra oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 levant\u00f3 la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin procuraba orientarse hacia su voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfUsted puede perdonarme?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquitecto tard\u00f3 en responder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Puedo perdonar lo que me hiciste a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mir\u00f3 el cuaderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los nombres continuaban all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin inclin\u00f3 la cabeza. Sus p\u00e1rpados deformados se humedecieron y la saliva volvi\u00f3 a caerle sobre el pecho. Gregorio limpi\u00f3 la camisa con la toalla que hab\u00eda preparado. El movimiento le record\u00f3 las manos de su padre acomodando una carpeta antes de escuchar a un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hilo permanec\u00eda tenso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel cuidado no cambiaba la cuenta de las v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le permit\u00eda a Tepotzin soportar el instante que estaba viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sesi\u00f3n termin\u00f3 cuando \u00e9l pidi\u00f3 que terminara. Beatriz se qued\u00f3 para atenderlo. El padre Ignacio prepar\u00f3 un cuarto donde pudiera pasar la noche. Jos\u00e9 ayud\u00f3 a llevar la silla y mantuvo cerca el recipiente con agua. Las personas que quedaban en la casa empezaron a hacer tareas concretas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio permaneci\u00f3 junto al cuaderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda treinta y siete nombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ley\u00f3 despacio, hasta llegar a uno cuya pronunciaci\u00f3n no sab\u00eda. Se levant\u00f3 y fue a preguntarla. Cuando regres\u00f3 entendi\u00f3 que aquella dificultad peque\u00f1a ten\u00eda m\u00e1s que ver con su trabajo que cualquier certeza pronunciada durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin no pudo dormir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O\u00eda abrirse habitaciones donde todav\u00eda tendr\u00eda que nacer. Una madre levantaba a un ni\u00f1o. Otro padre se apartaba de una cama. Hab\u00eda lluvia sobre un techo, una moneda fuera de alcance y unas manos esperando que alguien se detuviera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre aquellas voces encontr\u00f3 tambi\u00e9n a quienes podr\u00edan cuidarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso le permiti\u00f3 llamar a Gregorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abogado se acerc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tengo sed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gregorio le dio agua y sostuvo el recipiente hasta que termin\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s el hombre pidi\u00f3 que le leyera el primer nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014L\u00e9onard Moreau.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tepotzin lo repiti\u00f3 con dificultad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo intent\u00f3 otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Par\u00eds, mucho antes de que cayera la hoja, un muchacho hab\u00eda pedido que avisaran a su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David Gregorio abri\u00f3 una p\u00e1gina nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez iba a buscarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apunte diario sobre letras Hipn\u00f3ticas Por Arturo V\u00e1squez Urdiales Del libro: Los desterrados hijos de Eva ESTIGMA V Ficcionamiento m\u00e1gico hipn\u00f3tico en tres actos. 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