{"id":4738,"date":"2026-10-05T20:21:24","date_gmt":"2026-10-05T20:21:24","guid":{"rendered":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=4738"},"modified":"2026-10-05T20:22:32","modified_gmt":"2026-10-05T20:22:32","slug":"cuento-iii-el-sacerdote-que-le-quito-los-esclavos-al-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrashipnoticas.org\/?p=4738","title":{"rendered":"Cuento III. El sacerdote que le quit\u00f3 los esclavos al sol."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apunte diario sobre letras Hipn\u00f3ticas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Arturo V\u00e1squez Urdiales<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del libro: Los desterrados hijos de Eva<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cap\u00edtulo I. Karnak: el hombre que muri\u00f3 antes de llegar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Karnak, el sol ten\u00eda sacerdotes, graneros y hombres que hablaban en su nombre. Los hombres ten\u00edan hambre. Nebam\u00f3n tard\u00f3 a\u00f1os en descubrir que aquella diferencia sosten\u00eda el esplendor de los templos: cuanto menos recib\u00edan unos, m\u00e1s agradecimiento exig\u00edan los otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su madre hab\u00eda lavado telas para los servidores de Am\u00f3n. Regresaba con las manos abiertas por el agua y escond\u00eda bajo la ropa los mendrugos que consegu\u00eda. Una noche muri\u00f3 sentada, antes de quitarse las sandalias. Nebam\u00f3n esper\u00f3 hasta el amanecer porque le hab\u00edan ense\u00f1ado a no despertarla cuando descansaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo recogieron en el templo. Aprendi\u00f3 a moler pigmentos, limpiar recipientes y bajar los ojos. Ten\u00eda buena memoria. Recordaba plegarias enteras despu\u00e9s de escucharlas dos veces; tambi\u00e9n recordaba qu\u00e9 sacerdotes apartaban comida antes de repartir las ofrendas. Esto \u00faltimo procuraba olvidarlo delante de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lo consagraron, le rasuraron la cabeza y le entregaron lino blanco. Nebam\u00f3n sinti\u00f3 orgullo. Despu\u00e9s sinti\u00f3 verg\u00fcenza por sentirlo. Aquella noche visit\u00f3 el lugar donde hab\u00edan enterrado a su madre y le cont\u00f3 que ahora com\u00eda todos los d\u00edas. No supo qu\u00e9 m\u00e1s decirle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo destinaron a revisar los suministros de la corte vinculada a Karnak. Entraba en salas sostenidas por columnas inmensas, donde hasta el aire parec\u00eda pertenecer al fara\u00f3n. Los escribas contaban aceite, cebada, animales y trabajadores. A los animales les anotaban la procedencia. Los trabajadores bastaban con un n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nebam\u00f3n empez\u00f3 a buscar los rostros de aquellas cantidades. Encontr\u00f3 hombres fabricando ladrillos con los pies hundidos en barro y mujeres que trabajaban mientras la leche les mojaba la ropa. Los ni\u00f1os dorm\u00edan junto a los hornos. Cuando alguno lloraba demasiado, su madre deb\u00eda escoger entre atenderlo y conservar la raci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los hebreos conoci\u00f3 a Tamar. Ten\u00eda una infecci\u00f3n en la mano y la escond\u00eda debajo de un trapo. Nebam\u00f3n quiso limpi\u00e1rsela, pero ella se neg\u00f3: si el supervisor la declaraba in\u00fatil, sus hijos no comer\u00edan. \u00c9l regres\u00f3 al templo y descubri\u00f3 que ninguna de sus oraciones inclu\u00eda instrucciones para aquella herida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 con vendas y ung\u00fcento. Tamar acept\u00f3 despu\u00e9s de preguntarle qu\u00e9 quer\u00eda a cambio. La pregunta le quit\u00f3 al sacerdote el placer de sentirse generoso. Comprendi\u00f3 que hab\u00eda personas para quienes una ayuda inesperada era, primero, otra amenaza que deb\u00edan examinar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una noche, mientras revisaba un granero antiguo, encontr\u00f3 una c\u00e1mara clausurada. Dentro hab\u00eda tablillas, polvo y un olor a trigo que no correspond\u00eda a los sacos vac\u00edos. Un hombre estaba sentado contra la pared. Nebam\u00f3n levant\u00f3 la l\u00e1mpara; la llama no consigui\u00f3 iluminarlo del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me llaman Jos\u00e9 \u2014dijo el desconocido\u2014. Mis hermanos me vendieron antes de aprender a reconocerme. Aqu\u00ed fui prisionero y despu\u00e9s administr\u00e9 lo que otros necesitaban para vivir. No confundas esas dos cosas: una llave puede abrir una c\u00e1rcel o permitirte decidir qui\u00e9n sigue encerrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nebam\u00f3n conoc\u00eda el nombre. Los hebreos hablaban de aquel hombre como de un antepasado remoto. Quiso preguntar c\u00f3mo pod\u00eda estar all\u00ed, pero Jos\u00e9 se\u00f1al\u00f3 unas im\u00e1genes que empezaron a moverse sobre la pared: una cisterna, hermanos apartando la mirada, a\u00f1os de abundancia y campos consumidos por el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTodo esto ocurri\u00f3? \u2014pregunt\u00f3 el sacerdote. Jos\u00e9 asinti\u00f3. Nebam\u00f3n quiso tocarle el brazo; encontr\u00f3 aire fr\u00edo. Comprendi\u00f3 que estaba conversando con un muerto, aunque su miedo mayor lleg\u00f3 despu\u00e9s: aquel muerto ve\u00eda con claridad lo que los vivos hab\u00edan decidido no mirar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Guardamos grano \u2014dijo Nebam\u00f3n\u2014. Cumplimos con los dioses. Jos\u00e9 lo observ\u00f3 largamente. \u2014\u00bfQui\u00e9n come? El sacerdote pens\u00f3 en Tamar, en los ni\u00f1os junto al horno y en su madre escondiendo pan. Cuando volvi\u00f3 a levantar la l\u00e1mpara, estaba solo. La pregunta permaneci\u00f3 con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00edas despu\u00e9s conoci\u00f3 a Mois\u00e9s. Hab\u00eda regresado para reclamar la libertad de su pueblo y llevaba el cansancio de quien sabe que pedir lo indispensable puede costarle todo. Nebam\u00f3n le cont\u00f3 su encuentro. Mois\u00e9s no rio ni exigi\u00f3 pruebas; pregunt\u00f3 si estaba dispuesto a hablar delante del fara\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera audiencia fue breve. Nebam\u00f3n pidi\u00f3 que permitieran marcharse a los hebreos. El rey quiso saber qui\u00e9n terminar\u00eda las construcciones. El sacerdote propuso pagar a trabajadores libres. Algunos cortesanos sonrieron: hab\u00edan encontrado una manera elegante de reconocer a un ingenuo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esos hombres creen en un dios que no puedo ver \u2014dijo el fara\u00f3n\u2014. Yo veo los ladrillos que producen. Nebam\u00f3n sostuvo la mirada. \u2014Tambi\u00e9n pod\u00e9is ver sus heridas. El rey orden\u00f3 que lo retiraran. No lo castig\u00f3 todav\u00eda; prefer\u00eda darle tiempo para avergonzarse de su atrevimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera plaga lleg\u00f3 al agua. El r\u00edo adquiri\u00f3 una apariencia sangrienta; los peces murieron y el olor entr\u00f3 en las casas. Los ricos exig\u00edan vasijas limpias. Los pobres excavaban junto a las orillas buscando algo que pudieran beber. Nebam\u00f3n llevaba recipientes hasta que los hombros dejaron de obedecerle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda fueron las ranas. Aparecieron en patios, cocinas y camas; las aplastaban bajo los pies y despu\u00e9s deb\u00edan soportar la putrefacci\u00f3n. En palacio, un servidor recibi\u00f3 golpes porque hab\u00eda una dentro de una copa. Nebam\u00f3n mir\u00f3 al muchacho limpiar el suelo y pidi\u00f3 nuevamente hablar con el rey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tercera plaga cubri\u00f3 de piojos a hombres y animales. Nadie pod\u00eda dormir sin rascarse. Las madres buscaban entre el cabello de sus hijos con una paciencia desesperada; los sacerdotes descubrieron que la limpieza ritual no imped\u00eda el tormento. Nebam\u00f3n se rascaba mientras rezaba y dej\u00f3 de fingir solemnidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuarta lleg\u00f3 en enjambres de moscas. Se pegaban a la comida y se disputaban las heridas. Tamar cubr\u00eda el rostro de su madre con una tela, pero los insectos encontraban cada abertura. Nebam\u00f3n sostuvo el pa\u00f1o mientras ella trabajaba. Durante horas su \u00fanico ministerio consisti\u00f3 en espantar moscas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La quinta mat\u00f3 al ganado. Los animales ca\u00edan en los caminos y sus due\u00f1os permanec\u00edan junto a ellos, incapaces de aceptar que hab\u00edan perdido alimento, fuerza y ma\u00f1ana. Un hombre abraz\u00f3 el cuello de una vaca muerta. Nebam\u00f3n se arrodill\u00f3 cerca y esper\u00f3; aquella pena tampoco necesitaba un discurso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-683x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4739\" style=\"width:1055px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-683x1024.jpeg 683w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-200x300.jpeg 200w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-768x1152.jpeg 768w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-150x225.jpeg 150w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-300x450.jpeg 300w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-266x399.jpeg 266w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-696x1044.jpeg 696w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM-242x363.jpeg 242w, https:\/\/letrashipnoticas.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/WhatsApp-Image-2026-10-05-at-2.11.44-PM.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sexta abri\u00f3 \u00falceras en los cuerpos. Vestirse dol\u00eda. Caminar dol\u00eda. Hab\u00eda quienes no pod\u00edan acostarse sin que las llagas se pegaran a la tela. Nebam\u00f3n atendi\u00f3 tambi\u00e9n a servidores del palacio. Cuando uno le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 ayudaba a los verdugos, respondi\u00f3 que estaba limpiando una herida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La s\u00e9ptima cay\u00f3 del cielo. El granizo golpe\u00f3 campos y techos, acompa\u00f1ado de una tormenta que hac\u00eda temblar las puertas. Un ni\u00f1o corri\u00f3 buscando refugio y Nebam\u00f3n lo levant\u00f3 antes de que alcanzara el patio. Sinti\u00f3 un golpe en la espalda; sostuvo al peque\u00f1o hasta entrar, sin saber que ten\u00eda sangre bajo la t\u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda contado siete calamidades y dese\u00f3 que el n\u00famero impusiera un l\u00edmite. No lo hubo. Llegaron las langostas, consumiendo lo que quedaba; despu\u00e9s, una oscuridad que volv\u00eda extra\u00f1os los rostros. Finalmente, una noche, el llanto recorri\u00f3 Egipto. Nebam\u00f3n oy\u00f3 a los padres llamar a hijos que ya no respond\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fara\u00f3n lo hizo traer. Junto al lecho de su primog\u00e9nito no llevaba corona. Parec\u00eda un hombre abandonado en una habitaci\u00f3n demasiado grande. \u2014Aqu\u00ed tienes la piedad del dios de los hebreos \u2014dijo. Nebam\u00f3n mir\u00f3 al ni\u00f1o y no encontr\u00f3 una defensa que pudiera pronunciar delante de aquel cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No he venido a celebrar \u2014respondi\u00f3\u2014. Dejad salir a los vivos. El fara\u00f3n apret\u00f3 los pu\u00f1os. \u2014\u00bfCrees que tu dios ha vencido al sol? Nebam\u00f3n sinti\u00f3 agotarse sus palabras. \u2014No s\u00e9 contar victorias con ni\u00f1os muertos. S\u00e9 que todav\u00eda pod\u00e9is impedir otras desgracias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rey orden\u00f3 que lo decapitaran. Los guardias desenvainaron. Nebam\u00f3n retrocedi\u00f3 y el bast\u00f3n golpe\u00f3 el suelo. Lo hab\u00eda llevado durante meses entre enfermos; Tamar hab\u00eda sujetado con una tira de tela una grieta de la madera. Ahora era todo lo que ten\u00eda entre las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bast\u00f3n se torci\u00f3. Nebam\u00f3n lo solt\u00f3 y cay\u00f3 una serpiente donde deb\u00eda haber madera. Creci\u00f3 sobre las losas, extendi\u00e9ndose entre los guardias, hasta levantar la cabeza frente al fara\u00f3n. Nadie rez\u00f3. El sacerdote tampoco: estaba demasiado asustado para recordar una sola f\u00f3rmula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rey busc\u00f3 una salida y encontr\u00f3 al animal ocupando el camino. \u2014Que se marchen \u2014dijo primero, casi sin voz. Despu\u00e9s grit\u00f3 la orden. La serpiente descendi\u00f3, se recogi\u00f3 y volvi\u00f3 a quedar inm\u00f3vil. Nebam\u00f3n levant\u00f3 el bast\u00f3n con manos temblorosas y sali\u00f3 antes de que alguien recuperara el valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corri\u00f3 hasta encontrar a Mois\u00e9s. No llevaba una explicaci\u00f3n; llevaba permiso y urgencia. Las familias recog\u00edan ropa, recipientes, ni\u00f1os dormidos. Una anciana se negaba a abandonar una piedra donde hab\u00eda molido grano durante a\u00f1os. Tamar le puso un pedazo de pan en la mano y consigui\u00f3 levantarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nebam\u00f3n sali\u00f3 con ellos. Vio alejarse las construcciones que hab\u00eda servido y sinti\u00f3 alivio, pero tambi\u00e9n miedo: fuera de Egipto no ten\u00eda rango, casa ni una mesa asegurada. Cuando alcanzaron el paso abierto entre las aguas, sostuvo a la madre de Tamar y camin\u00f3 mirando sus propios pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al otro lado no empez\u00f3 la felicidad. Empez\u00f3 el desierto. Hab\u00eda sed, discusiones y cuerpos que hab\u00edan soportado la esclavitud sin conservar fuerzas para el camino. Algunos recordaban la comida de Egipto. Nebam\u00f3n no los reprend\u00eda; \u00e9l hab\u00eda comido en palacio y deb\u00eda tener cuidado al recomendar paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablaba con Mois\u00e9s durante las pausas. Quer\u00eda saber cu\u00e1ndo llegar\u00edan. Mois\u00e9s miraba la extensi\u00f3n por delante y no inventaba una fecha. Nebam\u00f3n empez\u00f3 a comprender que acompa\u00f1ar a un pueblo no consist\u00eda en prometerle siempre una ma\u00f1ana mejor, sino en permanecer cuando la ma\u00f1ana volv\u00eda a ser dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La herida del granizo se infect\u00f3. Despu\u00e9s llegaron la fiebre y una tos que le cortaba las frases. Ocult\u00f3 el dolor mientras pudo. Tamar lo descubri\u00f3 cuando intent\u00f3 ayudarla a levantar una vasija y cay\u00f3 de rodillas. Lo acostaron junto a unas piedras, fuera del golpe directo del sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mois\u00e9s se inclin\u00f3 a su lado. Nebam\u00f3n quiso preguntarle por Jos\u00e9, por aquella c\u00e1mara y por los siglos que hab\u00eda visto mezclarse en la pared. No tuvo fuerza. Pregunt\u00f3 algo m\u00e1s peque\u00f1o: \u2014\u00bfLlegar\u00e1n? Mois\u00e9s le tom\u00f3 la mano. \u2014Seguiremos andando. El sacerdote acept\u00f3 la respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamar permaneci\u00f3 hasta la tarde. Sus hijos esperaban cerca, silenciosos. Nebam\u00f3n le pidi\u00f3 que se marchara con ellos. Ella dej\u00f3 agua junto a su cabeza y le acomod\u00f3 una tela bajo los hombros. Antes de levantarse le mostr\u00f3 la mano: la herida que hab\u00eda escondido estaba cerrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando qued\u00f3 solo, Nebam\u00f3n llor\u00f3. Quer\u00eda vivir. Quer\u00eda conocer una casa donde Tamar no tuviera que ocultar el dolor para alimentar a sus hijos. La tierra prometida hab\u00eda adquirido para \u00e9l una forma humilde: una puerta, una olla y alguien que pudiera descansar sin pedir permiso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ruise\u00f1or lleg\u00f3 al caer la tarde. Se pos\u00f3 en una piedra y empez\u00f3 a cantar. Nebam\u00f3n abri\u00f3 los ojos; distingui\u00f3 el pecho diminuto, la garganta movi\u00e9ndose, la vida entera de aquel animal entregada a unas notas. Intent\u00f3 sonre\u00edr. El p\u00e1jaro continu\u00f3, cerca de su respiraci\u00f3n cada vez m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No apareci\u00f3 ning\u00fan monasterio. No se abri\u00f3 un camino para evitarle la muerte. El sacerdote permaneci\u00f3 en el desierto, con el cuerpo agotado y la vasija fuera del alcance de su mano. Oy\u00f3 el canto hasta que dej\u00f3 de necesitar aire. Nebam\u00f3n muri\u00f3 antes de llegar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tamar regres\u00f3 con dos hombres y lo enterraron al amanecer. El bast\u00f3n qued\u00f3 junto a \u00e9l. Despu\u00e9s continuaron andando. El ruise\u00f1or cruz\u00f3 sobre sus cabezas y se perdi\u00f3 hacia una luz que ninguno pod\u00eda mirar mucho tiempo. Nebam\u00f3n hab\u00eda terminado aquella vida; la siguiente todav\u00eda no ten\u00eda nombre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apunte diario sobre letras Hipn\u00f3ticas Por Arturo V\u00e1squez Urdiales Del libro: Los desterrados hijos de Eva Cap\u00edtulo I. Karnak: el hombre que muri\u00f3 antes de llegar En Karnak, el sol ten\u00eda sacerdotes, graneros y hombres que hablaban en su nombre. Los hombres ten\u00edan hambre. 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